/**/
Escudo de la República de Colombia

Algunas de las problemáticas que afronta la educación agropecuaria en el país son la falta tanto de políticas contundentes sobre la educación rural como de incentivos de estudio para la población, enmarcados en la ocupación del campo.

Según cifras del Observatorio Laboral para la Educación, del Ministerio de Educación Nacional, las titulaciones por área de conocimiento en 2014-2015 demuestran una tendencia negativa en los programas de agronomía, veterinaria, zootecnia y afines, así: en 2014 egresaron 7.666 profesionales y en 2015 se registraron 6.487, es decir una variación de -15,4 %.

Édgar Cárdenas Rocha, zootecnista y docente de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), considera que el problema de la ruralidad es mundial. Por ejemplo en Europa la población rural no supera el 3 %, mientras que en Colombia alcanza el 18 %, siendo un país con múltiples ecosistemas ricos en biodiversidad, pero con problemas que afectan los sistemas productivos y bajan su rentabilidad.

El docente explica que esas cifras se deben en gran medida al registro histórico en las zonas rurales del país, en las que la violencia, la inestabilidad de precios de los productos agrícolas y pecuarios y la facilidad del paso de enfermedades entre animales dificultan el sostenimiento de sistemas productivos, y en ese mismo sentido hacen poco llamativo el trabajo del campo.

A dicha situación se agrega que los salarios que reciben los profesionales agropecuarios no son atractivos: “mientras un geólogo con pregrado gana cerca de 3.500.000 pesos, el salario de un zootecnista está entre 1.200.000 y 1.600.000 pesos, cuando le pagan bien. La brecha es amplia”.

Lo anterior se explica porque hay carreras con más prestigio y que están de “moda” por alguna tendencia mundial, como lo fueron las carreras agropecuarias en el auge de la “revolución verde” en la década de los años setenta, cuando se potenció la productividad agrícola.

Los programas pecuarios como la zootecnia están cambiando el impacto de sus actividades. En el caso de la ganadería, por ejemplo, se realizan prácticas de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero que causan un impacto menor frente a otros sistemas del mundo como el transporte, con pasturas que capturan los gases balanceando la emisión de dichos gases.

Incentivos de estudio

Por vocación, al programa de zootecnia ingresan tres estudiantes de un grupo de 50, es decir el 6 % de los estudiantes; la tendencia marca que la mayoría de ellos llega de las ciudades al programa, es decir que no tienen conocimiento previo de pasturas, suelos o animales y que ingresan por cursar algún estudio.

En ese sentido, la zootecnia se está afectando por el desconocimiento de la población de su quehacer, y por ejemplo eligen carreras como agronomía o medicina veterinaria buscando aprender sobre alimentación animal, cuando la fortaleza del tema es de los zootecnistas que potencializan los sistemas pastoriles para ese fin.

Para el docente, faltan políticas contundentes sobre la educación rural e incentivos de estudio para la población rural y citadina que inviten a la ocupación del campo.

En su opinión, los jóvenes con vocación agropecuaria generalmente proceden de departamentos lejanos y zonas urbanas que en su calidad de bachilleres en el sector agropecuario tienen bajos indicadores de áreas del conocimiento, lo que dificulta su ingreso.

“Con tanta inestabilidad, los campesinos mandan a sus hijos a estudiar carreras que no tengan nada que ver con el campo”, agrega.

Durante el II Foro de la Enseñanza de la Zootecnia, el profesor Cárdenas también dijo que es necesario que el programa se apropie de la responsabilidad social de su profesión y encamine la educación priorizando la seguridad alimentaria: “la zootecnia debe abogar por la calidad de vida, sostenibilidad, equidad y asegurar el alimento para la población”. 

Este evento fue organizado por la Asociación de Zootecnistas del Valle del Cauca - AZOOVALLE conjuntamente con la Universidad Nacional de Colombia - Sede Palmira y su Facultad de Ciencias Agropecuarias, y la Asociación Nacional de Zootecnistas – ANZOO y sus capítulos regionales.  

Tomado de Agencia de Noticias UN.