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Escudo de la República de Colombia

Investigadores desarrollan metodologías para estudiar y aportar a la construcción simbólica en municipios golpeados por el desplazamiento forzado.

¿Cuál es el papel del diseño industrial en el posconflicto? Esta fue la pregunta que le sirvió al estudiante Kevin Fonseca Laverde, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, como punto de partida para su investigación.

Según su mirada, los estudios que se han hecho desde las diferentes disciplinas sobre los impactos de la guerra se han limitado principalmente a las cifras y a los indicadores sociodemográficos. “Se ha dejado de lado la investigación en torno a la construcción simbólica que realizan las personas en los municipios afectados, la influencia de la violencia en ese proceso y la fractura de la identidad territorial”, asegura.

El estudiante sostiene que el Diseño Industrial ha aportado y sigue aportando a la recuperación de esa identidad por medio de monumentos, estructuras arquitectónicas, libros, eventos culturales, museos de la memoria y otras herramientas cuya concepción haya tenido como insumo la investigación interdisciplinar.

A esta conclusión llegó después de analizar estudios similares hechos en 26 países. La publicación resultante de esta primera fase de su trabajo le significó la participación en el Twelfth International Conference on Design Principles & Practices: No Boundaries Design (Duodécima Conferencia Internacional de Principios y Prácticas del Diseño: Diseño sin Fronteras), evento celebrado en Barcelona que contó con la asistencia de cientos de investigadores y estudiantes, varios de los cuales fueron a la presentación de Kevin Fonseca.

Diez municipios estudiados

El estudiante centró su investigación a la situación nacional por medio de la aplicación del análisis de fuentes secundarias, esta vez en los estudios realizados en los 10 municipios de Colombia con mayor cantidad de habitantes desplazados por el conflicto armado interno según los registros recogidos por la Unidad de Víctimas desde 1984.

Los municipios analizados fueron El Tarra (Norte de Santander), Ricaurte (Sucre), Vigía del Fuerte (Antioquia), Suárez, Timbiquí y Guapi (Cauca), Santa Rosa del Sur (Bolívar), Puerto Rico (Caquetá), Maicao (Guajira) y San José del Guaviare (Guaviare).

Este recuento sentó las bases para elaborar una herramienta pedagógica que permite la manifestación de los elementos identitarios territoriales mediante dibujos y otras representaciones gráficas colectivas. “Pensamos en trabajar con estudiantes de secundaria porque esta población tiene un rol primordial en la creación de simbología y memoria histórica”, cuenta el estudiante Fonseca.

La metodología consiste en la explicación teórica sobre qué son los símbolos, cómo llegan a erigirse dentro de una sociedad y qué antecedentes históricos resultan representativos. Después se procede a dictar un taller en el que los estudiantes dibujan y exponen por escrito, colectivamente, su visión sobre los símbolos del municipio.

Así, el estudiante avanza en la implementación de talleres en colegios del Valle del Cauca. Hasta ahora se ha intervenido en los municipios de Palmira y Pradera.

Inicialmente se plantea llegar a todos los municipios del departamento, y más adelante al resto del país. “Pudimos trabajar en la Institución Educativa Ateneo, de Pradera, colegio que participó en 2012 en una manifestación simbólica contra las acciones del conflicto armado”, expresa.

Cuando se obtienen las representaciones gráficas y a partir de estas las herramientas, se continúa buscando espacios públicos para su exposición. Con ese fin se trabaja en la búsqueda de alianzas con el Banco de la República, en Cali, el Museo de Arte Moderno de Bogotá y la Fundación Puntos de Encuentro.

Según el estudiante Fonseca, el objetivo es fomentar la construcción participativa de identidad y de memoria histórica más allá del discurso oficial, con un acceso que no se limite a los espacios institucionales.

Tomado de Agencia de Noticias U.N.