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Escudo de la República de Colombia

La cría de estos animales aporta a la seguridad alimentaria en comunidades afro de la región y previene la extinción local de la especie.

Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira capacitaron a 50 familias del Valle del Cauca, 37 de ellas dedicadas a la pesca, en la cría de rata semiespinosa –o ratón de campo– como una respuesta a los problemas de alimentación existentes en la región.

“Muchas familias de la zona se dedican a la explotación de langostino, actividad que por su impacto en la biodiversidad ha sido vedada por el Gobierno en algunas temporadas. Buscamos que cuando ocurran este tipo de coyunturas las familias encuentren opciones cercanas para su nutrición”, declara Alexis Aguilera, investigador del proyecto.

Según explica, el consumo de este animal silvestre forma parte de la tradición ancestral de las comunidades afro, pero no lo hacen de manera sostenible, por lo que el programa de la U.N. le entregó jaulas a cada familia para cría de reproducción. “Cada jaula –de 1,50 m– tiene una malla por debajo para que los excrementos del animal se puedan aprovechar en la generación de compost. Se capacitó a las personas en la biología del ratón y en su alimentación, que pueden realizar con las sobras de las comidas”, afirma el investigador Aguilera.

Según cuenta, un año después de haber implementado el programa, las familias continúan con la cría del ratón. El investigador sostiene que este animal es muy resistente a patógenos y enfermedades de ecosistemas húmedos tropicales que afectan a otras especies. Su producción no requiere de equipos sofisticados ni conocimientos especializados y el aporte nutricional por gramo es similar al de especies como los cerdos, los cuyes o incluso las vacas, superándolas en componentes de hierro y zinc.

“El periodo de gestación es de tres meses y las crías quedan aptas para el consumo después de 2 o 3 meses. El adulto puede alcanzar los 550 gramos de peso”, determinó Aguilera después de una investigación de 10 meses en la que se produjeron 22 individuos a partir de 20 ejemplares (3 hembras por cada macho, aproximadamente) repartidos en 5 unidades.

Según el investigador Aguilera en otras especies utilizadas regularmente para el consumo humano existe más riesgo en cuanto a la transmisión de enfermedades o infecciones.

Nutrición en el Pacífico

La Encuesta Nacional de Situación Nutricional realizada por el Gobierno en 2015 arrojó que el índice de inseguridad alimentaria en el hogar del Pacífico colombiano es del 57,4 %, y alrededor de 1 de cada 10 niños menores de cinco años en esta región tiene retraso en su talla.

Esta investigación sirve de punto de partida para analizar el consumo de roedores y de otros animales silvestres de la región, como el cerdo salvaje o zaino. “El Estado debe analizar y promover la cría de estas especies para las zonas alejadas de las grandes urbes. Allí podría encontrar soluciones por el bienestar de la población y evitar que actividades como la caza generen impacto en las poblaciones llevando a extinciones locales”, manifestó.

Según explica, en Brasil, México, Trinidad y Tobago, Bolivia y Perú se han evaluado estas posibilidades y se ha promovido el consumo de especies como la paracana (conocida como guagua). “El caso de la rata semiespinosa puede ser similar al del cuy o curí. Así choque con el paradigma establecido, lo cierto es que tiene un sabor agradable”, explica.

Dentro de su trabajo de campo, Alexis Aguilera observó que por lo general las comunidades del Pacífico consumen el ratón ahumado, y ocasionalmente en caldos.