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Jueves, 04 Octubre 2018 19:43

La U.N. y madres de la comuna 15 en Cali le apuestan a la moda

Cada una de las dos colecciones creadas cuenta con alrededor de 12 prendas de vestir, entre pantalones, faldas, blusas, blusones, camisas y accesorios, hechas con materiales nacionales como lino, algodón y licra.

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Con el proyecto se busca promover generación fuentes de ingresos sostenibles para la comunidad del barrio Llano Verde, en el que habitan víctimas del conflicto armado, personas desmovilizadas y familias reubicadas por riesgos ambientales.

Profesores, estudiantes y madres del sector diseñaron y crearon prototipos de dos colecciones de vestuario diferentes, una para mujeres y otra para niños.

Según los profesores José Eduardo Naranjo, director del proyecto y del Departamento de Diseño de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, y David Artemio Ríos, la colección de mujeres gira alrededor del concepto de “exuberancia floral”.

“En el diseño, las madres priorizaron en la versatilidad y la flexibilidad, logrando que las prendas sirvieran tanto para reuniones sociales como para actividades cotidianas”, destaca el profesor Ríos.

Así mismo la colección para niños parte del concepto “comodidad irreverente”, con diseños que denotan frescura, elegancia y juegan con expresiones juveniles y urbanas.

El objetivo de este trabajo es generar cambios económicos reales en esta comunidad, a partir del acompañamiento en toda la cadena de valor y en la planeación de la empresa, el mercado y el sector al que le apuesta con las prendas. Más que de producir ropa, se trata de estructurar las actividades estratégicas y operativas previas al proceso de creación empresa.

“Estas personas tienen necesidades emergentes que pueden surgir repentinamente. Por ello están acostumbradas a proyectar sus decisiones a corto plazo. Nosotros nos enfocamos en aportarles una mirada más estratégica, que aborde objetivos sostenibles a corto, mediano y largo plazo”, añade el profesor Ríos.

En esta etapa del proceso se llegó al “producto mínimamente viable”, que incluye elementos como el artículo, la marca, el empaque y la definición de la población objetivo.

Trabajo en comunidad

Ana Stella Quiñones ha vivido en tres municipios del Valle del Cauca: Cartago, Cali y Florida. Desde este último volvió a la capital del Valle como víctima de desplazamiento por cuenta del conflicto armado y recibió una de las casas gratis otorgadas por el Gobierno.

“Toda mi vida había trabajado sola en mis funciones o en la elaboración de artesanías, con apoyo ocasional de un familiar o amigo. Con el proceso de las colecciones aprendí la importancia de construir sociedad con la comunidad reconociendo los valores, dones y talentos de los demás”, explica.

Durante año y medio, una vez cada semana, ella asistió con otras madres postuladas por la comunidad a reuniones, talleres y charlas, en las que se encontraba con los estudiantes y profesores de la U.N. Sede Palmira y de la Universidad de San Buenaventura, que también participa en el proyecto.

“Trabajamos en las instalaciones de un colegio cercano, pero también fuimos hasta las casas de las mujeres para ver sus prácticas y condiciones de producción. No se trató de un proceso en el que les decíamos qué hacer, sino de una construcción conjunta en la que ellas se empoderaban de las decisiones y aprendíamos unos de otros”, asegura el director Naranjo.

Dentro de los contenidos abordados en los encuentros figuraban las tendencias y modas vigentes, y el manejo de colores y materiales. A partir de esa información, las mujeres fueron delimitando los conceptos de las colecciones y eligiendo las prendas que iban a entrar en las colecciones finales.

A partir de este proceso, sostiene el director Naranjo, se puede formular un modelo de transferencia de conocimiento y de trabajo con comunidades desde las universidades, que genere impactos positivos en la realidad económica de los territorios. En el proyecto, que contó con el apoyo del Departamento para la Prosperidad Social,  también participaron los docentes Adriana Castellanos y Gabriel Barrero, de la U.N. Sede Palmira.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

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