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Miércoles, 28 Octubre 2020 03:08

Un entusiasta matemático multifacético: John Jairo Leal

Las matemáticas son su pasión y siempre busca entender el mundo a través de los razonamientos propios de esta ciencia milenaria. Se considera un profesor exigente pero cercano a sus estudiantes, es un personaje multifacético y enamorado de la educación. Conozca un poco más sobre personaje destacado.

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Al profesor John Jairo Leal es común encontrarlo charlando con estudiantes en la entrada del edificio 50, o cruzarlo por los pasillos siempre de buen humor y un saludo entusiasta. Este bogotano de 47 años llegó hace cuatro a la Universidad Nacional de Colombia – Sede Palmira (UNAL Palmira), vinculado como profesor de tiempo completo de la Facultad de Ingeniería y Administración.

Cuando habla de matemáticas lo hace emocionado, pero el profesor, graduado como licenciado en matemáticas en la Universidad Pedagógica Nacional, no siempre fue el mejor en el área. Siendo niño tuvo dificultades para aprender esta asignatura, y cuenta que las tablas de multiplicar le costaron bastante sufrimiento, por lo que utilizaba procesos lógicos para responder a esa exigencia de las matemáticas.

Desde joven sabía que quería estudiar matemáticas, sin embargo, también sentía una fuerte necesidad de conocer sus aplicaciones, por lo que -en simultánea con su carrera de licenciatura- cursó un segundo pregrado: ingeniería eléctrica en la Universidad Nacional de Colombia – Sede Bogotá.

“En mi carrera de matemáticas aprendí mucha teoría, ya sabía sobre las derivadas, las funciones, pero no entendía bien para qué se usaba todo esto en la vida práctica. Tenía los fundamentos, pero en términos de aplicaciones no era tan sencillo, y en esa búsqueda por saber para qué se usan estas herramientas me decido por estudiar ingeniería”, explica el profesor.

El docente destaca que en su vida universitaria tuvo grandes maestros, con niveles de exigencia muy altos, que lo llevaron a apasionarse aún más, “entre más difícil, más me gustaba”, dice. Además, recuerda que un profesor le dejaba muchos temas de consultas e investigación, “yo iba a la biblioteca a leer, con las dificultades de la época y unas condiciones muy distintas a las actuales, eso despertó mi espíritu investigativo”, agrega.

A la universidad también le agradece la formación que le dio para enseñar. Desde siempre, dice, sintió que su vocación era enseñar y practicaba con su hermano y sus amigos. “Los maestros transforman las vidas de las personas, entregan muchos elementos para que esas vidas cambien”, manifiesta. De la docencia le gusta la interacción con jóvenes y el efecto que esto produce: cambios en ellos y en la sociedad.

Durante su juventud también exploró la política, pues se considera como una persona con mucha consciencia social y cree en el poder de la ciudadanía como artífice de transformaciones sociales. Sin embargo, termina por alejarse de ese rumbo y se decide por la academia, enfocándose en los siguientes años a cursar su maestría en matemática aplicada en la UNAL Sede Bogotá.

Al terminar su maestría decide cambiar de ciudad, entre otras razones porque es un bogotano al que no le gusta ni un poco el frío, por lo que empezó su búsqueda de nuevos horizontes. “Esta opción la da la posibilidad de estudiar. Siempre he privilegiado el conocimiento porque nos da la libertar de escoger qué quieres, dónde y cómo lo quieres”, afirma. En su ciudad natal trabajó en distintas universidades, entre las que se cuentan la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad Distrital, la Universidad Militar y otras más, con lo que suma más de 20 años de experiencia docente.


Un profesor cercano a sus estudiantes

En esa búsqueda de otras experiencias que llega a la UNAL Palmira, a donde se presentó por concurso docente. El profesor Leal explica que antes de llegar a la Sede tenía la claridad de que el nivel en las regiones es distinto a la ciudad y, después de cuatro años, resalta el trabajo maravilloso y arduo que realizan los profesores de la UNAL Sede Palmira y el talento de los estudiantes. “Es un trabajo de alto impacto, la Sede tiene un entramado de culturas que nutre todos los procesos que se realizan”, destaca.

Actualmente se desempeña como representante profesoral de Sede, pero todo esto llegó después de la interacción que tuvo con estudiantes, docentes y administrativos. En los años que lleva en la Universidad ha sido también representante de la Facultad de Ingeniería y Administración, y con su participación en Claustros y Colegiaturas conoció mucho más a fondo la Sede.

“Yo me tomo muy en serio las cosas, y me gusta participar en estos espacios en donde se piensa la Universidad, se aporta y se gestiona. En los lugares en donde he estado procuro hacer un aporte desde el pensamiento y las acciones”, expresa el académico.

Se considera un profesor demasiado exigente. Al inicio, dice, era exigente y alejado de los estudiantes, pero la experiencia y la reflexión lo llevaron a entender que se puede ser exigente pero ser más cálido y cercano en esa relación de profesor – estudiante, y que las personas aprenden más cuando se encuentran en un espacio más tranquilo y más cómodo. “Mis clases son muy distintas a lo que eran años atrás, son más divertidas y amables, y no por eso he bajado el nivel de exigencia”, explica.

Con sus estudiantes le gusta estudiar inteligencia artificial y robótica, como apuestas para que sus estudiantes sean curiosos e investiguen. Su premisa es que los jóvenes necesitan, más allá de un diploma, el conocimiento, pues este les permite construir, diseñar, analizar.

Le gusta participar en investigaciones, en esa búsqueda infinita por aprender un poquito más. También escribe, pues ha identificado que cuando el escribe los estudiantes se acercan más al conocimiento: “es como si les hablara a ellos”, dice. Su proyección académica está encaminada a estudiar su doctorado, seguir investigando, fortaleciendo el semillero de investigación y aportar desde su conocimiento al crecimiento de la UNAL Palmira.

Su condición en la vida es que en todo lo que haga se tiene que divertir, y esa ha sido su ley para cada escenario en el que ha experimentado: la docencia, las matemáticas, la ingeniería, la política y la investigación y la escritura.

John Jairo es un palmirano de corazón, un viajero apasionado, le gusta la interacción social, bailar salsa, jugar fútbol y ajedrez, este último lo aprendió con su padre. Es una persona muy familiar, es padre de una hija a la que educa promoviendo la independencia y la autonomía, como a sus estudiantes. Su propósito en la vida es ser feliz.

 

Escrito por: Thalia Yumbla Ruíz. 

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