Escudo de la República de Colombia

Enfermedad del moko es capaz de evolucionar para diseminarse en musáceas

Algunas de sus cepas en cultivos de plátano hartón y banano Gros Michel de municipios del Valle del Cauca demostraron ser más agresivas que otras, lo que evidencia su variabilidad y capacidad de adaptación a diferentes condiciones y hospederos.

  • csm AgenciaNoticias 20181115-01 03 ad1ee66e26
  • csm AgenciaNoticias 20181115-02 03 c67de3181c
  • csm AgenciaNoticias 20181115-03 03 3bb3594e0c
  • csm AgenciaNoticias 20181115-04 03 0c9ce04c9b
  • csm AgenciaNoticias 20181115-05 03 f66488e825
  • csm AgenciaNoticias 20181115-01 03 ad1ee66e26
  • csm AgenciaNoticias 20181115-02 03 c67de3181c
  • csm AgenciaNoticias 20181115-03 03 3bb3594e0c
  • csm AgenciaNoticias 20181115-04 03 0c9ce04c9b
  • csm AgenciaNoticias 20181115-05 03 f66488e825

Este factor es fundamental para aumentar la incidencia de la enfermedad, que genera la pudrición de los frutos y el marchitamiento de las hojas. “En las plantas infectadas se evidencia el taponamiento de haces vasculares, lo cual genera condiciones de estrés hídrico (déficit de agua que impide que la planta complete su ciclo productivo)”, asegura María José Truke, candidata a magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira. 

Como parte de su trabajo de grado, la investigadora adelantó el estudio en los municipios de Alcalá, Ulloa, Sevilla y Caicedonia, zona seleccionada por presentar, en comparación con otras, alta prevalencia de la enfermedad, la cual se considera como el problema fitosanitario de tipo bacteriano más limitante para la producción mundial de plátano y banano. 

“El moko es causado por la bacteria fitopatógena Ralstonia solanacearum raza 2, que ataca las musáceas (incluyen las especies alimenticias que comúnmente denominamos plátanos y bananos). Buscábamos hacer una caracterización patogénica de la enfermedad y entender su diversidad genética como un insumo para determinar hasta qué punto las estrategias de control actuales resultan suficientes”, afirma. 

Según dice, la variabilidad patogénica encontrada demanda seguir profundizando en estudios epidemiológicos y fortalecer aún más las medidas de control por parte de las autoridades y los agricultores, con el fin de evitar una mayor diseminación de este patógeno. Como estrategias para contrarrestar el avance de la enfermedad, la investigadora propone mayores restricciones de movilidad de material vegetal en áreas en las que se reporten afectaciones; un control más fuerte para que la semilla distribuida entre gremios sea certificada, y revisar cuidadosamente los cultivos que puedan ser hospedantes alternos de la bacteria y se encuentren cerca de las plantaciones de banano y plátano. 

De las fincas al laboratorio 

Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en 1954 se dio el primer reporte de moko en cultivos de plátano del país, en Tolima. Desde entonces la enfermedad se ha propagado por las principales zonas plataneras y bananeras de Colombia. 

Solo durante 2012 el ICA reportó haber erradicado 745.000 plantas de plátano afectadas por moko en los departamentos de Magdalena, Córdoba, Antioquia, Santander, Arauca, Cundinamarca, Tolima, Quindío, Risaralda, Valle, Cauca, Nariño, Meta, Caquetá, Putumayo y Caldas. 

Para el estudio, la candidata a magíster recogió muestras de plantas infectadas en 15 fincas de los cuatro municipios evaluados, a las que les extrajo tejido vegetal del pseudotallo, el ráquis y el pecíolo. 

Las muestras se llevaron a los laboratorios del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), en donde se realizó el aislamiento de las bacterias en un medio semiselectivo, que cuenta con antibióticos y cristal violeta, entre otros compuestos. 

Después de este proceso se realizó una caracterización morfológica de las bacterias y estas se llevaron a un segundo medio, denominado “agar nutritivo”, para purificar el aislamiento. El procedimiento permitió obtener 75 aislamientos, cada uno de los cuales fue inoculado tres veces sobre plantas sanas de plátano de la variedad Dominico Hartón. Así se llegó a un total de 225 plantas inoculadas que se mantuvieron en condiciones de invernadero para evaluar la patogenicidad de los aislamientos. 

A partir de estas pruebas se encontró que había aislamientos de la bacteria más agresivos que otros, lo que muestra los mecanismos de adaptabilidad y evolución que le permiten a este patógeno atacar y diseminarse. Como parte del estudio molecular en el que se está trabajando, se implementaron las metodologías de PCR Dúplex (que emplea cuatro cebadores específicos para la detección de cepas patogénicas de moko del filotipo II secuevar IIB-4) y PCR en tiempo real, que utiliza una sonda TaqMan® específica. “Es la primera vez que en el Valle del Cauca se realiza un estudio con estas metodologías, las cuales facilitaron la identificación y caracterización del patógeno”, destaca la investigadora.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

Visto 446 veces Modificado por última vez en Jueves, 05 Diciembre 2019 14:28