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Mejoramiento genético multiplica producción en hojas de cilantro

Cruzamientos con la variedad Slow bolt permitieron que el cultivar Unapal Laurena pasara de producir 4,5 hojas basales en promedio, a entre 12 y 23,8.

Así mismo, el peso de la planta pasó de 53,4 a 95,83 gramos, y el aporte de las hojas a la masa total también aumentó exponencialmente. “Logramos que el 75 % del peso de la planta correspondiera a las hojas, cuando antes en el cultivar Unapal Laurena ese valor era del 56 %”, comenta Andrea Leal Vásquez, candidata a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.

Agrega que se trata de un gran avance si se tiene en cuenta que en Colombia las hojas son la parte más utilizada de la planta, y explica que para lograr esta mejora se eligió la variedad Slow bolt como planta “padre” en el cruzamiento, por la gran cantidad de hojas basales (que da la base) que produce.

“Pese a que esta variedad no resiste los picos de temperatura del Valle del Cauca y es muy susceptible a plagas y enfermedades, las plantas obtenidas después del cruzamiento con Unapal Laurena tuvieron un buen comportamiento agronómico y se conservaron bien en poscosecha”, destacó la investigadora.

Durante el proceso del primer cruzamiento se obtuvieron 25 plantas “hijas”, que fueron caracterizadas morfológicamente con 13 descriptores cuantitativos como la masa total de la planta, la raíz y el tallo, y el número de hojas basales, entre otros.

De esa generación se seleccionaron los nueve ejemplares más destacados, cuyas semillas se resembraron y después se evaluaron las características de los ejemplares obtenidos para determinar su potencial según número de hojas basales.

Variedades resistentes

Hasta finales del siglo XX Colombia no contaba con variedades de cilantro desarrolladas en su territorio, más allá de los materiales europeos, que aunque fueron mejorados durante décadas por los agricultores en procesos de selección, seguían siendo susceptibles a problemas como la proliferación de hongos.

La variedad Unapal Precoso, obtenida por la U.N. Sede Palmira a través de la selección y resiembra de un material brasileño en las condiciones del Valle, es resistente a varios de los hongos que atacan el cultivo, y es capaz de dar cosecha en solo 35 días. Esta condición ha llevado a que el 95 % de los cultivos de cilantro en el Valle del Cauca correspondan a dicha variedad.

“Sin embargo nos proponemos mejorar una característica fundamental: la cantidad de hojas basales que produce cada planta, por lo cual se llegó al cultivar Unapal Laurena, producto de la selección y resiembra de los mejores ejemplares en cultivos controlados de Unapal Precoso”, resume Armando Zapata, magíster en Ciencias Agrarias y director del Centro Experimental de la U.N. Sede Palmira.

En esa línea, las poblaciones obtenidas por la investigadora Leal son otro paso hacia una futura liberación que impulse la producción nacional de cilantro.

Según datos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en 2017 el Valle del Cauca registró un área cosechada de 801 hectáreas y una producción de 26.700 toneladas.

El proceso, que fue parte del trabajo de grado de la investigadora Leal, contó con la dirección del profesor Mario García, de la U.N. Sede Palmira.

El cilantro fue traído al continente por los colonizadores europeos, y en principio se cultivó en monasterios, en donde se utilizaba como planta medicinal. De entrada, la mayor tradición de siembra de cilantro se dio en la Sabana de Bogotá y en áreas cercanas a Tunja (Boyacá).

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

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