Escudo de la República de Colombia

Suelos de fincas agroecológicas son de mejor calidad

En unidades productivas de Guacarí (Valle del Cauca), que presentan diversidad vegetal, se encontró hasta un 189 % más de hongos micorrízicos arbusculares, los cuales se encargan de llevar fósforo a las plantas.

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“Los hongos arbusculares actúan como un puente que permite tomar, absorber y transportar fósforo hasta las raíces de las plantas, aún en condiciones de estrés o déficit de este nutriente. Por ello representan un indicador biológico de la calidad del suelo”, explica Andrés Felipe Vergara Gómez, candidato a doctor en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.

En cuanto a la diversidad, en las fincas agroecológicas se identificaron hasta 15 especies más de este tipo de hongos, que se establecen en las raíces de las plantas cultivadas y configuran relaciones de simbiosis–mutuo beneficio.

La investigación, desarrollada en colaboración con la Asociación Santarrosana de Productores Agropecuarios Ecológicos de Guacarí Valle del Cauca (Aspraec), se realizó en el corregimiento de Santa Rosa de Tapias, donde algunas fincas producen café a través de manejos convencionales, otras con prácticas agroecológicas y otras están en transición entre los dos sistemas.

Según explica el investigador, el trabajo de labranza intensiva –alta disturbación del suelo– y el retiro de coberturas vegetales inhiben el establecimiento de los hongos. Además, otro factor determinante para reducir la presencia y variedad de estos organismos es el uso de fertilizantes y plaguicidas de síntesis química industrial.

“Encontramos mayor abundancia de hongos en los lugares donde se trabajó con una amplia riqueza vegetal como práctica de sostenibilidad y aprovechamiento de recursos propios del sistema”, destaca el investigador.

En el mundo la demanda de fósforo para fertilizantes crece a medida que aumenta la necesidad de productos agrícolas como alimentos y combustibles. Una de las principales fuentes de este nutriente se encuentra en las rocas fosfóricas, que suponen un recurso no renovable.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), es necesario incrementar la eficiencia en el uso del nitrógeno y el fósforo a través de las plantas.

Raíces sociales

Durante la investigación se buscó identificar cómo inciden las prácticas arraigadas socioculturalmente en el manejo en los agroecosistemas del corregimiento. Con ese fin, se realizaron diálogos, visitas, entrevistas semiestructuradas, recorridos, encuestas y metodologías de cartografía social con cerca de 10 familias productoras; la muestra que se delimitó a seis, que resultaban representativas por sus prácticas de producción de café.

La comunidad se dividió en tres grupos principales: los oriundos de la zona, los académicos que llegaron a vivir allí buscando un estilo de vida más amigable con el ambiente, y las personas de los cabildos indígenas provenientes de Cauca.

Un rasgo recurrente en gran parte el corregimiento fue la convicción de sus habitantes en las prácticas tradicionales de producción, tales como la observación de las fases lunares para la siembra, la labranza manual y las mingas, un sistema colaborativo en el que la comunidad trabaja de una finca a otra para optimizar las labores agrícolas.

Tal vocación, y la conciencia sobre la sostenibilidad ambiental, habían permitido que un grupo de productores del corregimiento hiciera un ejercicio de reflexión sobre los impactos que empezaban a manifestarse, como el uso excesivo de agroquímicos, la ganadería extensiva y la erosión.

Teniendo esto en cuenta, avanzaron hacia modelos agroecológicos que, en línea con los resultados de la investigación, muestran cambios en la biología del suelo, considerando indicadores como la presencia de hongos arbusculares.

Otra fase relevante del estudio fue la toma de muestras del suelo y la caracterización de los diferentes hongos observados en las raíces de los cultivos.

La investigación fue dirigida por los profesores Marina Sánchez de Prager y Diego Iván Ángel Sánchez, de la U.N. Sede Palmira.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

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