Escudo de la República de Colombia

Fungicida biológico controlaría hongo que pudre las fresas

Con cuatro bacterias endófitas (dentro de la fruta), este producto, que está listo para pruebas de campo, mitigaría los impactos del hongo Colletotrichum acutatum, uno de los causantes de la antracnosis y el segundo que genera más daño a los cultivos de fresa.

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Dichos microorganismos inhibieron la pudrición hasta en un 90 % en pruebas de laboratorio, por lo que representan una alternativa de control biológico frente al uso de pesticidas en la producción de esta fruta.

“En este cultivo no había antecedentes de control del hongo por medio de bacterias y que lograra tal nivel de antagonismo e inhibición”, asegura el ingeniero agronómico Andrés Felipe Zambrano Tascón, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien determinó el hallazgo.

“En el caso particular del corregimiento de Tenerife, municipio de El Cerrito, este hongo es el problema de mayor incidencia. Si no se recibe un buen manejo, puede provocar la pérdida de hasta el 70 % de la cosecha”, explica el investigador.

Aunque el hongo marchita las hojas de las plantas, su principal afectación se manifiesta en el fruto, al que deja inservible para la venta.

El fungicida se podría aplicar con cuatro atomizadores, uno para cada bacteria, que cumplan con parámetros de esterilización como los diseñados para los estudios de laboratorio. Con una serie de disparos de una solución de agua y bacterias, también esterilizada, se lograría el efecto preventivo.

Bacterias vs. hongos

En visitas de campo al corregimiento de Tenerife, el investigador habló con agricultores que no habían obtenido resultados con fungicidas para frenar la pudrición de sus fresas. A partir de ello, tomó muestras de frutos, peciolos y hojas en cuatro fincas de la zona elegidas aleatoriamente para emprender la investigación, dirigida por el profesor Jaime Eduardo Muñoz Flórez, de la U.N. Sede Palmira.

En los laboratorios de la U.N. Sede Palmira trabajó en los aislamientos tanto del hongo que extrajo de los frutos como de las bacterias obtenidas de hojas y peciolos sanos.

Los ejemplares de Colletotrichum acutatum se dispusieron en cajas de Petri en un medio de cultivo PDA (papa, agar, dextrosa), mientras que las bacterias se sembraron en un medio agar nutritivo.

De una de las cajas se obtuvo una espora del hongo, que se depositó en un nuevo medio de cultivo y se dispuso en una incubadora a 27 oC, condiciones ideales para que crezca rápido y de manera abundante. Siete días después se habían obtenido 40 copias de la espora listas para las pruebas de antagonismo.

Después de sembrar las bacterias se diferenciaron por su color y sus estructuras para separarlas en diferentes placas. El proceso permitió obtener 15 bacterias diferentes y 12 ejemplares de cada una.

Para establecer los índices de inhibición y antagonismo se tomaron como referencia investigaciones realizadas en Brasil y Alemania. “En las placas con medio PDA, donde crecían los hongos, trazamos una línea con las bacterias. Si el hongo empezaba a dirigir su crecimiento en otra dirección significaba que había antagonismo. En seguida medíamos el crecimiento de Colletotrichum acutatum para determinar la inhibición”, detalla el investigador.

Para obtener indicadores cuantitativos se tomaron fotografías a las cajas de Petri y se analizaron con el programa Imagej, que permite las mediciones. A partir de ello se establecieron las cuatro bacterias que realizaban antagonismo, y se determinó su género y su especie.

Las bacterias lograron inhibir entre 80 y 90 % el crecimiento del hongo en las cajas de Petri. Para observar su desempeño en las frutas, cada uno de estos microorganismos se disolvió en agua, y la solución resultante se llevó a cuatro atomizadores. El mismo procedimiento se llevó a cabo con el hongo para infectar las fresas, segundos antes de inocular las bacterias.

Los resultados obtenidos en las cajas de Petri fueron muy similares a los observados en las fresas tratadas, al compararlas con las frutas testigo y evaluar la pudrición.

“Queremos presentarles a los agricultores el método para que conozcan alternativas distintas a los fungicidas químicos, que se utilizan mucho en la producción de fresas”, concluye el ingeniero Zambrano.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

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