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Fertilización orgánica, camino viable para el café del Cauca

En suelos de fincas con manejo orgánico del municipio de Cajibío se encontró una disponibilidad de nutrientes igual a la identificada en cafetales en los que se aplican agroquímicos.

Además de lograr un aporte equivalente de nitratos y amonios –elementos vitales para la producción agrícola–, las prácticas de agricultura sin químicos llevaron a mejores niveles de humedad, acidez y materia orgánica del suelo.

El ingeniero ambiental Juan Fernando Casanova Olaya, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, asegura que “la aplicación de compost y de residuos de cosecha al suelo mantuvo la disponibilidad de nutrientes necesaria para las plantas, por lo que un tránsito paulatino hacia esta fertilización podría reducir exponencialmente la dependencia hacia los agroquímicos”.

Agrega que en las fincas con fertilización química de Cajibío se aplican entre 2 y 3 toneladas de estos productos por hectárea al año, lo que configura un impacto ambiental que fue precisamente lo que motivó su investigación.

“Los químicos se pueden lixiviar y llegar a contaminar aguas subterráneas, o volatilizarse como amoniaco y llegar a la atmósfera. Además afectan la dinámica del carbono en el suelo y reducen la biodiversidad de fauna y flora en el agroecosistema”, advierte el magíster.

Falta de asesoría

Para lograr el tránsito hacia sistemas de producción sostenibles hace falta un mayor acompañamiento técnico a los agricultores. Cerca de 3 de cada 10 productores encuestados para la investigación manifestó no haber contado con asesoría técnica, y la mayoría de quienes sí la recibieron fue por capacitaciones grupales, en las que no suelen abordarse los contextos específicos de cada finca. Por otro lado, el 26 % de los caficultores reportó que su única fuente de conocimientos para la producción han sido sus ancestros, quienes les enseñaron el oficio.

El ingeniero Casanova destaca que “muchos de ellos relataban que sus padres o abuelos estaban acostumbrados a prácticas de deforestación de los bosques, sin contemplar los impactos ambientales. Sin embargo identificamos cierto cambio de conciencia en los productores hacia la conservación de estos ecosistemas y de los nacimientos de agua, y también hacia la agricultura orgánica”.

Así mismo, los productores que contaron con mayor asistencia técnica por parte de instituciones y organizaciones fueron aquellos que se encontraban asociados en grupos. Este factor también resultó determinante para poder acceder a los servicios de agua potable y de energía eléctrica.

“La asociatividad es un factor fundamental tanto para potenciar las capacidades individuales de los agricultores como para avanzar en mejoras de infraestructura de servicios, intercambiar conocimientos, obtener certificaciones de calidad, acceder a mercados de exportación y establecer espacios locales de comercialización de sus productos”, asegura el investigador.

Menciona además que los agricultores certificados son los que menos dependen de intermediarios para vender el café y los que menos tuvieron que dedicarse a otras actividades para obtener el sustento de sus hogares.

Recomendaciones del tránsito de sistema

La investigación, dirigida por la profesora Judith Rodríguez Salcedo, de la U.N. Sede Palmira, comparó tres sistemas de fertilización de café en el municipio: el químico, el orgánico y el mixto, que implica prácticas de los otros dos. Con ese fin se tomaron muestras de suelo en 21 lotes de Cajibío, 3 de las cuales producían orgánicamente, 4 con productos químicos y 14 de manera mixta.

“En cada lote realizamos dos muestras compuestas de suelo. Encontramos que el sistema mixto también mostró mejores indicadores fisicoquímicos en el suelo y evidenció un mayor nivel de aportes nutricionales, en comparación con el químico”, detalla el investigador.

Además se realizaron entrevistas a los encargados de 17 fincas, en las que abordaron preguntas alrededor de la asociatividad, la asistencia técnica, el acceso a recursos de agua y energía, el origen de sus ingresos, el tipo de comercialización y el manejo de plagas y arvenses (conocidas popularmente como malezas).

A partir de la información colectada en las entrevistas se perfiló una encuesta en torno a los mismos componentes, con la que se consultó a 30 productores del municipio.

“La investigación nos permitió llegar a una serie de recomendaciones para el tránsito del sistema de fertilización química al orgánico. Sabemos, por ejemplo, que ese proceso debe ser paulatino y no ser un cambio abrupto”, afirma el experto.

Agrega que esto se debe a que el cultivo está acostumbrado a un “coctel” de nutrientes otorgados por la fertilización química y a que, por tanto, las condiciones del suelo no serían de entrada favorables para realizar de manera óptima los procesos biológicos. Además es necesario contar primero con los recursos económicos o los insumos para obtener el compost.

Los aportes orgánicos se pueden elaborar con los residuos de actividades pecuarias o de las cosechas de cultivos intercalados con el café, como el frijol y el maíz.

“Recomendamos que se utilicen estas leguminosas para fijar el nitrógeno en el suelo al inicio del cultivo de café, y que luego se retiren para emplearlas en el compost, en el autoconsumo o en la alimentación de animales. La rotación e integración de cultivos en los predios también es importante para conservar la calidad del suelo”, explica el investigador.

Así mismo, para el manejo de plagas, enfermedades y arvenses se recomienda realizar biopreparados a partir de los residuos del café y otros elementos fáciles de obtener en la finca.

Cajibío se destaca entre los 32 municipios productores de café del Cauca. Según el investigador, allí hay más de 8.000 caficultores, de los cuales más del 80 % serían pequeños productores.

Tomado de: Agencia de Noticias UN.

Visto 34 veces Modificado por última vez en Jueves, 27 Junio 2019 20:02