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La U.N. potencia agroproyectos en colegios de Arauca

Reemplazar un 30 % de purina por maíz molido, para ahorrar hasta el 5 % de la inversión en alimento balanceado y obtener un mejor color en la carne de los pollos, es una de las prácticas encaminadas a fortalecer el sector agropecuario en Saravena.

En términos económicos, mientras un bulto de concentrado comercial, o purina, puede costar alrededor de 64.000 pesos, el precio de la misma cantidad de maíz es cercano a los 54.000 pesos en la zona, por lo que tal suplementación y sustitución parcial permitiría reducir una veinteava parte el valor de la inversión en ese rubro.

Así lo asegura Jhon Edier Carlosama Rendón, estudiante de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien trabajó en un proyecto de extensión de la U.N. Sede Orinoquia para fortalecer iniciativas productivas en dos colegios técnicos agropecuarios del municipio de Saravena: Concentración de Desarrollo Rural y José Odel Lizarazo, como una alternativa para los jóvenes ante el atractivo que les pueden representar actividades ilícitas como el contrabando.

Según explica, con alternativas como la del maíz y otras propuestas formuladas con autoridades en los colegios y actores involucrados, se buscaron mejoras organolépticas, en cuanto a factores como el color y el sabor de los pollos.

Fortaleciendo aprendizajes

Durante un año se dictaron talleres semanales que duraban una jornada escolar completa, con estudiantes de primaria y de los grados 10 y 11. Para estos últimos se trabajó en formular proyectos desde la situación problema; objetivos; costos y rentabilidad; conclusiones; marco teórico; y ejecución, que tuvo acompañamiento técnico.

“Los jóvenes de últimos grados venían adelantando un proyecto con pollos de engorde que vendían sin intermediarios. Nosotros les transmitimos conocimientos acerca de la frecuencia en la alimentación, técnicas como la aplicación de cal en los galpones para el manejo sanitario y el uso de suplementos en la dieta”, asegura el estudiante de pregrado.

Además del maíz se utilizó la planta matarratón (Gliricidia sepium) para aplicarla, después de molida, tres veces a la semana en el agua suministrada a los pollos, práctica que apoyó la pigmentación de su carne, un factor que resulta vital para el atractivo comercial en el mercado.

En el proceso se trabajó con 60 alumnos que al final del año presentaron los proyectos que habían venido formulando. El estudiante Carlosama afirma que gracias al proyecto se transmitieron bases para que los jóvenes trabajen en producción agropecuaria cuando se gradúen del colegio: “les dimos una retroalimentación sobre la viabilidad de sus propuestas. Dos de los objetivos que teníamos era incentivar en ellos el ingreso a la universidad y demostrarles que en el agro también hay oportunidades de vida, pues muchas personas en la región se ven atraídas por el contrabando”.

A principios de 2017, el Comité de Ganaderos de Arauca denunció un importante crecimiento del contrabando de animales de producción provenientes de Venezuela, país que limita con el departamento. El ente advirtió que entre noviembre de 2016 y enero de 2017 habrían ingresado irregularmente a Arauca más de 20.000 animales.

Mensajeros del conocimiento

Durante el proyecto también se trabajó con cerca de 95 estudiantes de primero a quinto de primaria; dentro de las temáticas abordadas estuvieron los procesos de cosecha, siembra, manejo del suelo, plagas y biología de las plantas.

El estudiante Carlosama profundizó en el uso de abonos orgánicos a partir de residuos de cosecha y de la producción animal como alternativa para aportar nutrientes al suelo y mejorar el rendimiento de los cultivos. Se buscaba incentivar en ellos otras posibilidades distintas al manejo convencional de fertilizantes químicos, productos que generan impactos ambientales como la contaminación de la atmósfera y fuentes hídricas.

“En los colegios había huertas con cultivos como espinaca, cilantro, fríjol y maíz, además de plantas aromáticas y medicinales. Consideramos muy importante en trabajar con niños porque pudimos identificar que ellos tenían una enorme capacidad para transmitirles el conocimiento a sus padres, la mayoría de los cuales son campesinos”, destaca el estudiante Carlosama.

Tomado de: Agencia de Noticias UN.

Visto 19 veces Modificado por última vez en Jueves, 27 Junio 2019 21:08