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Hallan mercurio en bagres de la ciénaga de Zapatosa

La concentración promedio encontrada en bagres rayados, una de las especies más explotadas de la ciénaga, fue de 0,278 microgramos (µg) por gramo (g), cuando el límite recomendado por la Organización Mundial para la Salud (OMS) es de 0,2 para el consumo frecuente por parte de mujeres embarazadas y niños.

Así lo afirma Eduar José Arias Vanegas, candidato a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien investigó la presencia de este metal pesado en Pseudoplatystoma magdaleniatum y sedimentos de la ciénaga de Zapatosa, el humedal más grande de Colombia.

Para la investigación se seleccionó el bagre rayado porque es una de las especies de mayor importancia económica para las familias de pescadores en la zona, y porque además se encuentra en niveles altos de la cadena alimentaria, factor que favorece el estudio de la bioacumulación del mercurio.

“Aunque no existe una fuente puntual de este elemento en la ciénaga, allí desembocan ríos como el Magdalena, en cuyas cuencas media y baja se realizan actividades de minería de oro que aportan a esa contaminación”, precisa el investigador sobre este ecosistema, ubicado entre los municipios de Chimichagua, Chiriguaná, Curumaní, Tamalameque y El Banco, en los departamentos del Cesar y Magdalena.

Si bien en algunos de los peces estudiados se encontraron niveles menores a 0,1 µg/gramo, en cerca de dos de cada tres bagres rayados se superó el umbral de 0,2 µg/gramo, y en uno de cada 18 esa cifra llegó a 0,5.

“En temporada de sequía la concentración de mercurio aumenta en los sedimentos de la ciénaga debido a la reducción del espejo de agua, las altas temperaturas y otros factores que llevan a la metilación –proceso en el que el mercurio se vuelve orgánico–, facilitando la incorporación al organismo de los peces”, explica el investigador Arias.

En temporada de lluvias la ciénaga puede alcanzar una extensión cercana a los 500 km2, mientras que en periodos de sequías desciende a los 360 km2.

Según estimaciones de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, entre marzo y diciembre de 2017 los desembarcos del bagre rayado del Magdalena sumaron 890,1 toneladas, cifra que evidencia una fuerte presión pesquera hacia la especie por cuenta de su alta demanda de consumo.

El mercurio ingerido regularmente en altas concentraciones puede provocar impactos en el sistema nervioso, alteraciones visuales, falta de memoria y problemas renales, entre otras afectaciones.

Un pez en peligro crítico

Cuando los niveles de mercurio consumidos superan la capacidad de depuración de un organismo, el metal pesado empieza a acumularse en el cuerpo. Si un depredador se alimenta de una presa que ha acumulado mercurio, el elemento empieza a ascender en la pirámide alimentaria hasta llegar en altas concentraciones a los eslabones superiores.

El bagre rayado es una especie endémica –con distribución en una zona específica– de la cuenca del Magdalena. El adulto migra al río para reproducirse en periodos de “subiendas”, y los peces juveniles regresan a la ciénaga para crecer. “Esa movilidad nos permite estudiar el impacto de la contaminación en el ecosistema”, explica el experto.

Ninguno de los 185 peces capturados para la investigación se encontraba en etapa de madurez sexual, una clara muestra de la sobreexplotación de esta especie en la ciénaga. “Los pescadores trabajan con redes de arrastre que capturan todo, incluso especies que no son de interés comercial y otros que aún no han crecido lo suficiente como para haberse reproducido”, afirma el investigador, y advierte que la especie se encuentra en la categoría de “Peligro crítico” en el Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia.

La investigación fue financiada con recursos de regalías provenientes de la Gobernación del Cesar y dirigida por el profesor Guillermo Duque, de la U.N. Sede Palmira.

En el proceso se dispusieron cuatro puntos de la ciénaga para tomar las muestras según distintos periodos. Los lugares elegidos son representativos del ecosistema: uno cerca al río Cesar, otro junto al río Magdalena y otros dos en puntos intermedios. “Trabajamos en temporadas con diferentes condiciones climatológicas y niveles de agua en la ciénaga de Zapatosa. Utilizamos el método de pesca de trasmallo, en el que se ubican redes fijas”, explica el investigador.

Tomado de: Agencia de Noticias UN.

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