Escudo de la República de Colombia
Lunes, 03 Diciembre 2018 16:39

Crecen riesgos en cuenca alta del río Amaime

Los periodos extremos de lluvias y sequía en esta zona del Valle, entre los municipios de Palmira y Cerrito, aumentan los riesgos de deslizamientos, emergencias por avalanchas, desbordamientos y sequías, entre otros.

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Para el estudiante Luis Fernando Orobio, de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, el riesgo ante estos acontecimientos se ha incrementado por los efectos del calentamiento global sobre la cuenca (zona de influencia) del río Amaime.

“Estudiamos la variabilidad climática en ese territorio con datos de 1970 a 2016, en la cuenca alta, donde históricamente las precipitaciones han sido más cambiantes a lo largo del tiempo”, explica.

Para la investigación se utilizaron los datos históricos de 17 estaciones meteorológicas de la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (       CVC) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

Se evaluó la relación entre el promedio anual de lluvias y el promedio histórico, indicador denominado “anomalía”. Además, por medio del software ArcGis, se determinó la variabilidad en cada zona y se generaron los mapas que evidenciaron los hallazgos.

“Para llegar a datos faltantes, trabajamos con el software R-Studio en proyecciones a través de redes neuronales artificiales (modelos computacionales)”, señala el estudiante.

El hecho de que las lluvias en la cuenca alta se hayan hecho más extremas durante el fenómeno de La Niña puede generar el taponamiento de bocatomas de acueductos en la zona, o represamientos parciales que, al liberarse, provocarían avalanchas aguas abajo.

“El taponamiento de las bocatomas también dificulta los procesos de tratamiento de agua, lo que afecta la calidad y la disponibilidad del recurso hídrico para consumo humano en municipios que se abastecen de la cuenca del afluente, como Palmira”, advierte el investigador.

Otra problemática es el incremento de las probabilidades de incendio por cuenta de la intensidad aumentada de los periodos de sequía, como ocurre durante el fenómeno de El Niño, detalla.

Erosión, otro riesgo

Como en las zonas que no tienen árboles existen mayores posibilidades de que se presenten deslizamientos, ante el comportamiento de las lluvias es necesario adelantar campañas de reforestación y siembra de coberturas vegetales, en especial en la cuenca alta, explica el investigador Orobio.

Además, como gran parte de este tramo corresponde a parques naturales o áreas de reserva, el investigador resalta la importancia de que las autoridades prioricen la vigilancia de actividades productivas como la agricultura o la ganadería.

Estas medidas también buscan mitigar el avance de la erosión (degradación de las características ambientales y ecológicas del suelo), fenómeno ocasionado por factores naturales como el viento y el paso del agua de la lluvia o de los ríos, y actividades humanas como el uso de tractores en suelos sin la humedad adecuada, lo que compacta el terreno.

“El estudio aporta información a las autoridades para las políticas de ordenamiento y planeación”, sostiene. Para la cuenca baja recomienda emprender la promoción del buen uso y ahorro del agua, previendo las temporadas secas.

La profesora Viviana Vargas Franco, de la U.N. Sede Palmira, dirigió la investigación, que continuará con el establecimiento de pronósticos sobre el comportamiento de las lluvias en la cuenca durante los próximos años.

Según la CVC, la cuenca del río Amaime tiene un área de 104.291 hectáreas, de las cuales cerca del 54 % forman parte de la zona productora y el 46 % de la zona consumidora. En la primera, 2 de cada 9 hectáreas están destinadas a pastos para ganadería, mientras que en la segunda 7 de cada 10 se utilizan para cultivos permanentes.

La investigación se presentó en el marco del FIA Innova 2018, evento organizado por la Facultad de Ingeniería y Administración de la U.N. Sede Palmira.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

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