Escudo de la República de Colombia
Lunes, 03 Diciembre 2018 16:38

En 2050 páramo del altiplano cundiboyacense sería el más amenazado del país

En una escala de 0 a 100, los niveles de vulnerabilidad de las diferentes zonas del páramo del altiplano cundiboyacense oscilarían entre 25 y 80. El siguiente páramo vulnerable sería Chiles–Cumbal (Nariño), cuya estimación oscilaría entre 30 y 80.

 

  • csm AgenciaDeNoticias-20181123-05 04 539bb09ffb
  • csm AgenciaDeNoticias-20181126-01 01 be6e249ce0
  • csm AgenciaDeNoticias-20181126-02 01 5b20e7999a-1
  • csm AgenciaDeNoticias-20181126-02 01 5b20e7999a
  • csm AgenciaDeNoticias-20181126-05 01 17880cacd1
  • csm AgenciaDeNoticias-20181123-05 04 539bb09ffb
  • csm AgenciaDeNoticias-20181126-01 01 be6e249ce0
  • csm AgenciaDeNoticias-20181126-02 01 5b20e7999a-1
  • csm AgenciaDeNoticias-20181126-02 01 5b20e7999a
  • csm AgenciaDeNoticias-20181126-05 01 17880cacd1

Según el cálculo realizado por el estudiante Jhon Brayan Valencia, de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, tres de cada cuatro hectáreas del páramo del altiplano cundiboyacense presentarían una alta vulnerabilidad, teniendo en cuenta el cambio climático y los potenciales impactos provocados por el ser humano a 2050.

Con un equipo de trabajo, el estudiante estimó la potencial evolución del nicho ecológico de las 36 zonas de páramo delimitadas en el país por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAVH).

“Proyectamos en cuáles zonas las condiciones para 46 especies de frailejones (Espeletia spp.) se harían más adversas en 2050, en cuáles se harían más idóneas, y a qué nivel”, afirma.

Según explica, utilizaron como indicador de los páramos a los frailejones por la disponibilidad de información existente alrededor de estas plantas y debido a su importancia para el ecosistema por los servicios que prestan en materia de regulación del ciclo del agua y la fijación de carbono.

En esa línea, después de altiplano cundiboyacense y Chiles–Cumbal, los páramos más vulnerables serían el de Guanacas–Puracé–Coconucos, entre el Cauca y Huila, y el de Guerrero, en Cundinamarca.

El clima y los impactos humanos

Para las proyecciones se tuvieron en cuenta las variaciones del clima pronosticadas por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático y variables antrópicas como minería, agricultura y densidad poblacional, reportadas en informes gubernamentales

En la investigación se utilizó el software Maxent para identificar cuáles son las condiciones de temperatura, lluvias y altura que coinciden en las áreas de distribución reportadas de las diferentes especies de frailejones.

A partir de los resultados se proyectó la potencial presencia actual y futura de las plantas, según los territorios que cumplen y cumplirían con dichas condiciones. En seguida se obtuvo la susceptibilidad de las zonas de cada páramo ante las variaciones del clima dato conocido como sensibilidad.

El investigador explica que “en general, los mayores impactos por el clima se evidenciarían al norte de la cordillera Oriental y al sur de la cordillera Central. Por otro lado, existen páramos que proyectan una vulnerabilidad mucho menor debido a la cantidad de su territorio que corresponde a áreas protegidas en las que, en teoría, habría menos afectaciones por actividades humanas”.

Especifica que así, los complejos de páramos que menor vulnerabilidad presentarían son los de Tatamá (Risaralda), Paramillo (Antioquia) y los Farallones de Cali (Valle del Cauca).

El potencial de los páramos colombianos

Según el IAVH, Colombia cuenta con 2,9 millones de hectáreas de páramos, que corresponden a casi la mitad de la superficie mundial de estos ecosistemas. Por otro lado, los páramos son fuente del agua que consume el 70 % de la población del país y mitigan el calentamiento global al fijar el carbono en el suelo.

Pese a que solo la tercera parte del territorio que ocupan en el país corresponde a áreas de protección establecidas por las autoridades, los páramos tienen una diversidad de 3.379 especies de plantas, 154 de aves y 90 de anfibios.

El estudiante afirma que con el cambio climático los agricultores que viven cerca de estos ecosistemas tienden a buscar ubicaciones más altas para establecer sus cultivos, debido a que las zonas bajas pierden su idoneidad con el incremento de la temperatura. Se trata de una dinámica de ampliación de la frontera agrícola que pone en jaque el buen estado de los páramos.

“Tenemos que empezar a crear conciencia sobre los impactos que genera la conversión de zonas de páramo en áreas agrícolas. Además, con esta investigación queremos aportar información a las instituciones que les sirva para priorizar las medidas de conservación de estos ecosistemas. Sería un primer insumo para iniciar los análisis a menor escala”, concluye el investigador.

El estudio cuenta con la dirección del profesor Andrés Cortés, de la U.N. Sede Medellín, y la participación del investigador Jeison Mesa, del Centro Internacional de Agricultura Tropical, y se presentó en julio ante expertos en San Diego, California y en FIA Innova 2018, evento organizado por la Facultad de Ingeniería y Administración de la U.N. Sede Palmira.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

Visto 110 veces