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Viernes, 29 Marzo 2019 06:38

La U.N. y los excombatientes de las FARC apuestan por la seguridad alimentaria

El grupo trabaja en talleres de creatividad para la paz y en la construcción de tres invernaderos en uno de los espacios territoriales de capacitación y reincorporación (ETCR) del Cauca.

El primero de los invernaderos, ya establecido en la vereda La Elvira, del municipio de Buenos Aires, ocupa 8 m de fondo por 5 m de ancho. Allí se proyecta cosechar remolacha, pepino, zanahoria, tomate, cebolla y alfalfa para el autoconsumo de la comunidad.

Para proteger los cultivos de las bajas temperaturas y de los vientos que esporádicamente azotan zona, la estructura se hará con materiales como madera plástica, tubos de PVC y plástico con filtros UV para la entrada del sol.

Se trata de un modelo de agricultura de bajo costo desarrollado por comunidades de la zona y los reincorporados de las FARC, quienes trabajan hombro a hombro con profesores, egresados y estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.

Julián Henao Rocha, diseñador industrial de la U.N. e integrante del colectivo de diseño Totuma, quien adelantó el proyecto de extensión, asegura que “la zona se encuentra en territorio montañoso, con suelos ácidos y una importante presencia de árboles de pino y eucalipto, por lo que, en ocasiones, suele haber poca disponibilidad de cultivos de consumo básico”.

Definiendo necesidades

Como acercamiento a la comunidad, el equipo de trabajo contactó al encargado del componente de cultura y educación del ETCR, con quien se fue delimitando una primera versión de la matriz de necesidades.

“Supimos que varios exguerrilleros se habían ido de la ETCR para buscar oportunidades, por cuestiones de seguridad o para reunirse con sus familias”, cuenta el profesional.

Por tratarse de una comunidad rural, las matrices desarrolladas se fueron perfilando hacia la transmisión de conocimientos agrícolas y el establecimiento de huertas familiares. El Consejo Noruego para Refugiados, que adelanta el proyecto de alfabetización, le abrió al equipo de la U.N. Sede Palmira un espacio en el módulo de recreación y deporte para que ese tiempo se destinara a las reuniones y los talleres.

Así, se empezó a trabajar con un grupo de 25 personas, algunas de las cuales llegaron desde comunidades afrodescendientes e indígenas de territorios aledaños.

En las primeras reuniones se presentó una lista de nueve necesidades que se evaluaron mediante la matriz de “desarrollo a escala humana” propuesta por el economista chileno Manfred Max Neef. Esta herramienta permite ponderar y priorizar campos de acción, visualizando las necesidades en escenarios del pasado, el presente y el futuro.

“Al evaluar las matrices que obtuvimos con la comunidad llegamos al enfoque de seguridad, pero entendida esta en términos de sentirse protegido, de poder generar garantías de alimentación y de construir identidad ante cuestionamientos que ejerce la sociedad por el pasado”, relata el diseñador Henao.

Trabajo conjunto y libertad

Después se realizó una jornada de capacitación apoyada por la Fundación Ciudad de Cali, en la que la profesora Orfa Giraldo, de la Universidad Libre, transmitió la concepción de “seguridad alimentaria” como una herramienta para la libertad, en la medida en que permite dejar de depender de otros para obtener el alimento, en línea con los principios expresados por el economista y filósofo indio Amartya Sen.

“Luego observamos diferentes tipos de cultivo como huertas verticales y cajones, analizamos las ventajas de cada uno y decidimos sobre los más idóneos”, menciona el diseñador.

Finalmente, el equipo de la U.N. y los participantes del taller se desplazaron hasta Cali para conocer modelos de huertas urbanas productivas y en espacios reducidos. Esa experiencia ayudó a la comunidad a afianzarse en la convicción de que se podía lograr el proyecto: “cada persona asumió una función; entre todos acomodamos el terreno, quitamos hierbas y raíces de eucalipto, establecimos el camino, elaboramos la estructura interna y levantamos el invernadero. Las semillas con las que trabajaremos fueron donadas por el Instituto Colombiano Agropecuario”.

Diseño centrado en las personas

El proyecto fue liderado por la profesora Ibeth Castellanos, del Departamento de Diseño, y también contó con el trabajo de Laura Fúquene, Robert Vivas, Viviana Arango, Julián Henao, John Breitner Porras, Vanessa Daza y Zamir Romero. El equipo tomó como referencia la metodología de la empresa IDEO, que promueve estrategias de diseño participativo centrado en las personas, con actividades para la lluvia de ideas, el desarrollo de prototipos y la elaboración de cronogramas, entre otros.

“El diseño tiene un papel clave en la proyección de los procesos y como facilitador de estos. Desde nuestra disciplina conectamos iniciativas y personas alrededor de la solución de sus problemas. Así mismo concebimos la creatividad como una habilidad para transformar el entorno a partir del entendimiento del territorio y las personas”, detalla el profesional Henao.

Según dice, buscarán llevar el proyecto a otras ETCR para seguir estableciendo puentes entre la academia y estos espacios, y permitir la identificación y deconstrucción de los tabúes que giran alrededor de las personas en proceso de reincorporación.

En octubre del año pasado, el defensor del Pueblo Carlos Negret advirtió públicamente que para esa fecha entre 2.500 y 3.000 excombatientes de las FARC habían abandonado las zonas veredales de reincorporación.

Tomada de Agencia de Noticias UN.

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