Escudo de la República de Colombia
Martes, 02 Abril 2019 04:43

Innovación y comercialización, estrategia para negocios rurales

Aceites farmacológicos, deshidratados de frutas para pasabocas, hojuelas de plátano con cúrcuma y otros 19 productos forman parte del catálogo con el que la Cooperativa Mutiactiva Agroindustrial Bioregión podría acceder a nuevos mercados, atrayendo compradores de centros económicos apartados.

  • csm AgenciaNoticias 20190311-01 01 c90f4da50f
  • csm AgenciaNoticias 20190311-02 01 167b6306cc
  • csm AgenciaNoticias 20190311-03 01 c7cd732a00
  • csm AgenciaNoticias 20190311-04 01 241ea759ef
  • csm AgenciaNoticias 20190311-05 01 46abf7440b
  • csm AgenciaNoticias 20190311-01 01 c90f4da50f
  • csm AgenciaNoticias 20190311-02 01 167b6306cc
  • csm AgenciaNoticias 20190311-03 01 c7cd732a00
  • csm AgenciaNoticias 20190311-04 01 241ea759ef
  • csm AgenciaNoticias 20190311-05 01 46abf7440b

En ese camino, la innovación en procesos, productos y estrategias comerciales sería una alternativa para esta organización que agrupa 105 familias de zonas rurales de los municipios de Ginebra, Jumbo, Dagua y Guacarí, en el Valle del Cauca. 

Así lo concluye un estudio del grupo de investigación en Sociedad, Economía y Política Pública (SEEP), dirigido por el profesor Alberto Martínez, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, que considera el perfil productivo y agrícola de la zona. 

Como resultado de este análisis surge una propuesta de modelo de gestión que aborda desafíos de la ruralidad en Colombia como la falta de distribución de funciones en las asociaciones, el poco acceso al crédito y a la tierra, y el rezago de infraestructura para transportar los productos. 

“El modelo plantea mecanismos organizativos y administrativos que empoderen a comunidades rurales para obtener créditos, dialogar con el Gobierno y tener acceso a nuevas cadenas agroalimentarias”, asegura el profesor Martínez. 

Dicha iniciativa define la distribución de funciones entre los miembros de organizaciones campesinas alrededor de tres componentes: dirección, que contempla cargos como los de presidente, fiscal y tesorero; control y vigilancia, que incluye veedurías ejercidas por miembros de la propia comunidad; y operación, que supone tomar las decisiones en asambleas. 

En esa línea, los investigadores proponen un esquema de organigrama, misión, visión y objetivos para organizaciones campesinas, construida a partir de la experiencia con la cooperativa. 

La misión contempla prácticas de agricultura orgánica –sin uso de productos químicos–, trabajo solidario y un énfasis en la garantía de seguridad alimentaria. La visión comprende metas a 2025 en la oferta de más productos, la vinculación de más asociados y el aporte al progreso y la sostenibilidad de Colombia. 

Los objetivos giran alrededor de las perspectivas de aprendizaje, procesos internos, clientes y orden financiero. “Por medio de la cooperativa se podría crear un fondo para capacitar a los asociados en la siembra de nuevos cultivos y realizar programas de crédito, salud y recreación”, explica Catherine Mancilla Gutiérrez, estudiante de Administración de Empresas, quien forma parte del equipo. 

Como parte del proceso, el equipo de la U.N. Sede Palmira aportó a la cooperativa una lista de siete posibles fuentes de recursos –reembolsables y no reembolsables– como el Banco Agrario y la ONG alemana “Pan para el mundo”. 

“La idea es que las comunidades apliquen a convocatorias enmarcadas dentro de políticas públicas. Por ejemplo en la cooperativa hay personas víctimas del conflicto, muchas de ellas mujeres, quienes podrían ser destinatarias de recursos de políticas de posacuerdo y género”, ilustra el profesor Martínez. 

Aunque el modelo se propuso para esta cooperativa, los investigadores plantean la posibilidad de que sirva como referente para otras organizaciones rurales del país. 

Conociendo las asociaciones 

Desde 2013 la U.N. Sede Palmira, la Universidad del Valle y la Cooperativa vienen trabajando –con la financiación del Sistema General de Regalías– en un proyecto de desarrollo agroindustrial. El grupo de investigación SEEP se vinculó al proceso, en primera instancia, con del diagnóstico de asuntos organizativos, administrativos y sociales. 

Para eso se realizaron encuestas en la comunidad y entrevistas semiestructuradas a líderes de tres de las asociaciones que integran la cooperativa, en las que se indaga sobre la composición de las familias, sus ingresos, sus cultivos y la extensión de sus tierras. 

En la asociación Porvenir, en Ginebra, cada familia propietaria de tierra tiene en promedio 2,5 hectáreas para cultivar, mientras que las familias de Asoagroecol, de Dagua, y Asoguacas, de Guacarí, no superan el metro cuadrado. A partir tanto de esta información como de revisión documental, salidas de campo y reuniones con líderes comunitarios se empezó a formular el modelo de gestión. 

“Adaptamos el modelo de Kaplan y Norton, usualmente aplicado a entidades con ánimo de lucro, por la facilidad de implementarlo y porque aporta herramientas para medir el cumplimiento de los objetivos”, explica Jessica Rojas Ramírez, estudiante de Administración de Empresas de la U.N. Sede Palmira. 

Para proponer la lista de productos que mitigarían las desventajas de las distancias y la falta de vías, se consultó con seis expertos que habían acompañado el proyecto. 

“A las comunidades de Dagua y Guacarí les queda muy lejos la planta de transformación de Ginebra, por eso, y para mitigar las desventajas por la falta de infraestructura vial, los expertos propusieron establecer plantas de producción en estos dos municipios”, relata la estudiante Rojas.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN

Visto 113 veces