Escudo de la República de Colombia
Lunes, 16 Septiembre 2019 19:04

Palma de cumare se aprovecharía de manera sustentable

Una estrategia socioeconómica y cultural contempla redes de intercambio entre las comunidades indígenas Tukano y Nukak Makú, del departamento del Guaviare, alrededor del proceso de cosecha, poscosecha, transformación de la fibra y comercialización de artesanías elaboradas con la palma de chambira, también conocida como de cumare.

En la investigación adelantada por Rubí Yaneth Acuña, estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, se encontró que estas comunidades, que viven en el municipio de San José del Guaviare, usan la artesanía a partir de la fibra de la palma de chambira, o cumare, como un ingreso económico inestable, por causa de la desorganización productiva.

En ambas etnias solo las mujeres tejen a diario para vender sus productos al Fondo Mixto Cultural del Guaviare (entidad sin ánimo de lucro) o lo venden en las calles del municipio, pero la retribución monetaria no es justa ni valorada.

La comunidad Nukak Makú implementa prácticas de cosecha destructiva al sacar el cogollo en etapa prejuvenil y derribar el tallo (pérdida total); esto por costumbres históricas para atraer al mojojoy (larvas coleópteras), una plaga que consume la corteza del tronco y es parte de su alimentación.

Por su parte, la comunidad Tukano hace un manejo más consciente de la planta, orientado a la conservación de la especie. Por ejemplo, extraen cogollos intercalados para que vuelvan a crecer los folíolos (divisiones de las hojas) utilizando herramientas como la “media luna” para cortarlos. Así mismo, rasgan parte del tronco sin talarlo (corteza), que en estado de pudrición atrae al mojojoy (alimento rico en proteínas que está presente en la celebración de fiestas del Yuruparí). Las mujeres, a diferencia de las Nukak, tejen con poca frecuencia, porque no consiguen vender las artesanías.

Participación colectiva

Ante este panorama, la estudiante Acuña, en colaboración con las psicólogas sociales Nubia Acuña y Tania Durán, y la socióloga Kelly Peña, que trabaja con la comunidad Nukak hace más de 6 años, estructuraron un modelo asociativo con organizaciones de base para acompañar y trabajar en una participación colectiva con las mujeres de las etnias Tukano y Nukak Makú, respecto a la administración de ingresos, empoderamiento social e identificación del valor agregado de los tejidos en cumare. Ello teniendo en cuenta la complejidad que existe en la extracción de la fibra vegetal de la palma de chambira (Astrocaryum chambira burret).

Posteriormente, con la organización de base (Asociación Guachinacal), encargada de empoderar a las comunidades en sus expresiones culturales autónomas, se crearon redes de intercambio para gestionar el modelo de negocio.

El siguiente paso es la financiación mediante crowdfunding (red de financiación colectiva, normalmente online, que a través de donaciones económicas, financia un proyecto a cambio de recompensas), cuando se obtengan los fondos ejecutar el proyecto mejorando los canales de comercialización de las artesanías en cumare elaboradas por las indígenas.

Fibra vegetal

En la primera etapa metodológica se evaluaron las propiedades físicas y mecánicas de fibra vegetal de la palma de chambira, para lo cual se sometieron las fibras tejidas y filamentos a diferentes esfuerzos y se comprobó su estabilidad para elaborar productos.

Mediante el ensayo de resistencia a la tensión, según el método de prueba estándar (ASTM D882-18), se determinó que las muestras presentaban anisotropía (propiedad de la materia donde las cualidades como elasticidad o temperatura cambian según la dirección en que son examinadas).

En esa medida, el análisis determina una menor capacidad elástica si se compara con las fibras vegetales de fique (Furcraea bedinghausii) por sus características de uso industrial. No obstante, la fibra de cumare resiste esfuerzos considerables para la fabricación de artesanías.

Respecto al ensayo de resistencia a tracción, en comparación con fique presentó una densidad menor, aunque por ser tejido el filamento aumenta su capacidad para resistir cargas.

Para extraer la fibra de la especie, la palma debe alcanzar la altura mínima de 3,50 m y seis hojas en su corona. Después se cortan los cogollos (hojas de la palma) y cada folíolo (división de la hoja) se separa por la mitad para retirar la fibra del interior.

El material vegetal se utiliza diseñar artesanías, canastos, cuerdas, redes de pesca, sopladores, hamacas, trampas, bolsas, colchonetas, cestas, ropa, prendas, cinturones, flechas y arpones, entre otros. Así mismo en la literatura se han detectado cerca de 54 usos distintos, uno de los cuales es la alimentación por medio del corombolo (fruto de la palma), además en rituales religiosos, productos medicinales, eventos sociales, o incluso como combustible.

La importancia de la fibra se debe entender desde la perspectiva cultural de las comunidades, pues la actividad del tejido desempeña un papel imprescindible en la transmisión de saberes ancestrales en las mujeres.

Por ello, la finalidad de la investigación es generar un manejo ambientalmente responsable sin dejar de lado la economía de las comunidades indígenas. Es fundamental prevenir la tala de la palma, pues desde que se siembra puede tardar entre 5 y 6 años para llegar a etapa juvenil con una altura óptima para cosecha y 20 años para alcanzar una edad adulta.

Tomado de: Agencia de Noticias UN

Visto 170 veces