Escudo de la República de Colombia
Miércoles, 22 Julio 2020 22:21

Diseño debe rescatar lo ancestral en el territorio

Frente a los modelos de consumo y las dinámicas del mercado actuales es necesario priorizar los saberes ancestrales para crear diseños basados en el cuidado y el respeto por la vida.

  • csm Foto 1 24 105a719705
  • csm Foto 2 29 8117291eb3
  • csm Foto 3 28 b59e4123b8
  • csm Foto 4 28 9eea491442
  • csm Foto 5 02 fc9acd02e2

 

Así lo planteó el experto en cultura y diseño Andrés Sicard, profesor de la Escuela de Diseño Industrial de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en su conferencia “¿El diseño es comerse la vida?”, al considerar que estos saberes antiguos han sido construidos “con muchísimo cuidado por nuestros pueblos y comunidades en Latinoamérica”.

Según la mirada del académico, cofundador y miembro de la Red Latinoamericana de Food Design, el diseño ha venido alimentándose de la cultura del consumo, de las explotaciones de recursos y de las dinámicas del mercado.

“El panorama en el que hemos tenido al diseño durante mucho tiempo se asocia con esa capacidad depredadora de consumirse la vida de manera contundente, lo cual ha hecho que se olviden temas de fondo que representan la vida misma y sus saberes más valiosos”, declaró.

Específicamente la Red Latinoamericana de Food Design privilegia la relación de los seres humanos con los alimentos y busca beneficiar a la mayor cantidad de personas posible en salud y bienestar general, teniendo como uno de los valores principales no causar daño a los individuos ni al medioambiente con las acciones que se realizan.

Para el académico Sicard es importante entender que nos enfrentamos a una nueva normalidad en la que existen cuatro grandes dimensiones que se deben considerar: diseños, conflictos, territorios y emergencias, entendiendo estas últimas en un sentido más amplio de lo que emerge o surge. En este contexto se mueven la excentricidad del ser humano, la crisis, la incertidumbre, la desesperanza y otras relaciones que son “tensiones” que de alguna manera jalonan y tratan de buscar esa nueva normalidad.

Por un lado están la pobreza, el hambre, las injusticias sociales y un listado amplio de problemáticas; en otro lugar del panorama se encuentra la aparición de enfermedades, epidemias, pandemias, entre otras complicaciones; y en un extremo hay aspectos como la autosostenibilidad, las autonomías, las soberanías y las defensas.

“Según estos aspectos se debe empezar a entender que nos movemos en un capítulo muy interesante que se debe revisar a la hora de emprender proyectos desde las profesiones”, subraya el docente.

En este contexto, en el que han surgido diversas iniciativas civiles y desde la academia que buscan trabajar atendiendo el llamado del planeta para proteger, cuidar y defender la vida, se ha situado el campo emergente del Food Design, concepto entendido como “algo que surge y aparece; una transdisciplina que le apuesta a acciones orientadas o realizadas sobre el universo alimentario.

Es precisamente a partir del ejemplo y de la visión de la Red Food Design en Latinoamérica que el experto llama la atención de los profesionales de su campo: “no solo hacemos productos para el mercado y el consumo globalizado, sino que tenemos el reto de entender que el papel del diseñador y del diseño acercándose a la vida es garantizar que cumplimos con esos flujos de movimiento de mantener y llevar la vida hacia adelante. Por eso se deben repensar los modelos de globalización y de lógica consumista”.

Un ejemplo de las iniciativas que se resisten a los modelos de consumo es el Taller de Diseño e Innovación Comunitaria (TaDIC), organizado en 2019 por la UNAL Sede Tumaco, el Instituto de Estudios del Pacífico y la Facultad de Ciencias de la UNAL Sede Bogotá, con el fin de diseñar tecnologías de bajo costo, servicios y experiencias que solucionen problemáticas o potencien oportunidades de comunidades diversas.

Todo esto se hace mucho más relevante en un país como Colombia, donde los campesinos representan cerca del 29 % de la población y existen alrededor de 115 pueblos nativos, según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2018 del DANE. Allí existe un potencial de conocimientos, prácticas y legados que los diseñadores pueden aprovechar para incorporar nuevas formas y herramientas en sus prácticas con los territorios.

 

Tomado de Agencia de Noticias UNAL.

Visto 314 veces Modificado por última vez en Miércoles, 22 Julio 2020 23:08