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Este residuo peligroso, que actualmente se deposita en celdas de seguridad, se podría aprovechar como componente para mortero (mezcla de cemento, agua y arena).

Una joven de 24 años, raizal de la Isla de Providencia y egresada del programa de Ingeniería Ambiental, hace parte del primer grupo de jóvenes colombianos que interpusieron una tutela sobre el Cambio Climático y Generaciones Futuras en América Latina. 

Publicado en Sede

Un sistema de cámaras rompe presión para regular el flujo hidráulico; 800 m de tubería certificada; un humedal artificial para tratar aguas residuales, y dos sistemas para aprovechar aguas lluvias, son algunas soluciones entregadas a la comunidad de la vereda El Arenillo, considerada Sujeto de Reparación Colectiva por la Unidad para las Víctimas.

Esta energía que no se aprovecha en los procesos de potabilización de agua y que se conoce como exergía, fue medida en dos plantas de la capital del Valle del Cauca –Río Cali y Río Cauca– en las que se determinó la cantidad mínima de energía requerida para convertir agua contaminada en potable.

Los niveles de plomo, arsénico, cadmio, níquel, cromo, cobalto y mercurio en los suelos del Valle del Cauca se encuentran, a nivel general, dentro de los rangos que no ameritan intervención para evitar que afecten, por toxicidad, a organismos que habiten allí, a los cultivos o a las fuentes hídricas.

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Según un estudio global con muestreos en 10 cuencas de ríos del departamento en las zonas planas y en el piedemonte del Valle del Cauca, las concentraciones de mercurio son casi indetectables.

No obstante, como se trata de resultados globales, estos no descartan que en zonas específicas algunas actividades como la minería o una equivocada disposición de residuos químicos puedan acumular concentraciones altas de metales pesados.

Así lo asegura el profesor Germán Rueda Saa, de la Facultad de Ingeniería y Administración de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien advierte que en Colombia aún no existen indicadores para saber en qué punto los metales pesados en los suelos llegan a ser tóxicos, teniendo en cuenta que ese umbral puede ser distinto en cada lugar según sus características.

Los resultados de la investigación se constituyen en insumo para definir a futuro los valores de referencia del Valle del Cauca, tarea que resulta vital para salvaguardar la calidad de los suelos.

“Las concentraciones se encuentran dentro de los niveles de referencia deseables establecidos para Europa. Además, como nuestros suelos son predominantemente arcillosos, favorecen la fijación de esos metales para dificultar que lleguen a fuentes hídricas y a las plantas”, enfatiza.

El investigador asegura que los niveles hallados son un buen síntoma del potencial agroindustrial del departamento y constituyen un componente esencial a la hora de pronosticar que se puede mantener la capacidad para generar alimentos en la región: “con los resultados tenemos una línea base para mostrarles a los productores en qué estado reciben los suelos y cómo deben mantenerlos, lo que representa una garantía para nuestra soberanía y seguridad alimentaria”.

10 cuencas hidrográficas

Durante el estudio, financiado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), se tomaron muestras en cerca de 500 áreas priorizadas de la zona plana y del piedemonte del departamento. “La parte alta no entró en la investigación porque queríamos concentrar el estudio en zonas con mayor producción agrícola, avícola, porcícola e industrial”, explica el profesor Rueda.

De esta manera, desde 2017 el estudio ha permitido cubrir el territorio de las cuencas hidrográficas –zonas de influencia– de los ríos Yumbo, Jamundí, Arroyohondo, Lili Meléndez Cañaveralejo, Guachal, Guabas, Sonso, Guadalajara, San Pedro y Tuluá.

Siguiendo la metodología del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, se tomaron varias muestras en las áreas priorizadas. Para cada zona se realizó la mezcla y homogeneización de las respectivas muestras, para que sus resultados fueran más representativos. El análisis físico, químico y de metales pesados estuvo a cargo de laboratorios acreditados por el Instituto Colombiano Agropecuario y por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales.

“El trabajo también contó con la participación de los investigadores Juan Carlos Menjivar, profesor de la U.N. Sede Palmira, y Liseth González Delgado, magíster en Ciencias Agrarias de la Institución”, precisa el docente Rueda.

El estudio se enfocará ahora en la toma de muestras y pruebas de laboratorio en otras cuatro cuencas del departamento, y se analizará qué porcentaje de los niveles de metales pesados hallados es producto de actividades humanas.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), la contaminación del suelo no suele evaluarse de manera directa ni percibirse, por lo que configura un peligro oculto con graves consecuencias.

Entre las afectaciones de la contaminación, la FAO incluye la reducción de los rendimientos agrícolas, al dificultar el metabolismo de las plantas, y un daño directo en los organismos que viven en el suelo. En cuanto a los metales pesados, la Organización sostiene que su elevada presencia en el suelo plantea graves riesgos para la salud humana.

Tomada de Agencia de Noticias UN.

La llegada de los cultivos de caña, pino y eucalipto a las zonas altas y a nacimientos de agua podría disminuir la disponibilidad de recursos hídricos para esta población del Valle del Cauca.

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Ciertos vacíos que aún existen en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) vigente han permitido que en zonas rurales altas se estén adquiriendo terrenos de gran interés ecológico, para actividades productivas.

“Esta es una situación en la que como Alcaldía competimos con ganaderos, ingenios y otros productores agrícolas por adquirir predios ricos en recursos hídricos”, asegura Patricia Muñoz Muñoz, directora de Gestión del Medio Ambiente del municipio y candidata a magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.

Como parte de su tesis de maestría, la investigadora realizó un diagnóstico de los principales problemas y potencialidades ambientales de Palmira como insumo para ejecutar soluciones.

“Otro de los inconvenientes que identificamos es la compra de predios grandes en territorio rural para su parcelación y venta en menores extensiones. Esto puede aumentar la densidad poblacional en esos lugares y generar más impactos en los ecosistemas”, advierte.

Para la profesora María Victoria Pinzón Botero, de la U.N. Sede Palmira y directora de la tesis, tal fenómeno es similar al que ocurre en las extensas áreas urbanas del país, donde muchas personas trasladan sus lugares de vivienda a parcelaciones campestres en suelos rurales, buscando mejores condiciones. Esto supone otros retos para el ordenamiento territorial moderno, observa.

“El municipio avanza en la formulación de un POT de segunda generación que habilite herramientas normativas para responder a estas y otras dinámicas”, explica la directora.

Incumplimientos de constructoras

Una problemática ambiental prioritaria que también identificó la investigadora es el incumplimiento de empresas constructoras en la entrega de zonas de cesión para que el municipio habilite equipamientos como parques, zonas verdes y espacio público.

“Por norma, los proyectos de construcción deben entregar estos espacios. Sin embargo algunos llevan hasta 17 años incumpliendo, o entregan los terrenos en condiciones que no pueden ser recibidas por la administración municipal”, asegura la estudiante.

Por otro lado, el municipio no cuenta con una estación clasificadora y de almacenamiento que permita implementar las rutas selectivas y vincular a las personas que realizan el reciclaje en el aprovechamiento de residuos. La Alcaldía tampoco tiene propiedad sobre sitios para la disposición final de escombros, por lo que estos se deben llevar a predios privados.

La falta de disponibilidad de estos lugares podría incrementar los puntos críticos de acumulación de residuos aumentando el riesgo de proliferación de vectores y enfermedades.

En cuanto a las condiciones de recursos naturales, el municipio cuenta con buena disponibilidad de fuentes hídricas, aunque algunos acueductos veredales requieren mejoras.

Sentados con los actores

En la primera etapa de la investigación se consultaron fuentes secundarias –como los informes de la Alcaldía y de entidades departamentales y nacionales, el POT y sus expedientes, y el Plan de Desarrollo– de las cuales se extrajeron 44 problemáticas ambientales según variables biofísicas, socioespaciales y económicas.

A partir de ello se convocaron mesas de trabajo para depurar la lista de 13 problemáticas fundamentales. Dentro de los participantes estuvieron representantes del sector privado involucrados en temáticas ambientales por la naturaleza de sus actividades, y del sector público, entre dependencias de la Alcaldía, instituciones regionales, centros educativos, empresas de servicios y demás.

Con ellos se trabajó a través de dos metodologías previamente identificadas en la literatura: la matriz DOFA, para determinar potencialidades y oportunidades; y la matriz Vester, para priorizar las problemáticas.

Como potencialidades ambientales del municipio se identificó, además del proceso de construcción del POT moderno y la disponibilidad de agua, la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, que iniciará su contratación en 2019, entre otras oportunidades.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

En este parque natural, los vertimientos por la minería ilegal se depositan en los sedimentos y en las plantas de la cuenca alta del río Felidia, donde el mercurio alcanza concentraciones de hasta 7 partes por billón (ppb).

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La presencia de este elemento químico supera ampliamente el umbral de 2 ppb permitido en la resolución 0631 de 2015 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para vertimientos producto de actividades de la minería en cuerpos de agua.

Así lo advierte William Alberto Correa Barragán, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien explica que las concentraciones de esta sustancia podrían ocasionar malformaciones y daños a nivel genético en organismos que viven en el cauce del río.

Agrega que “en las mediciones encontramos que las concentraciones se incrementan durante las temporadas invernales, lo cual obedecería a la cantidad de mercurio que con las lluvias cae desde la atmósfera a la superficie y llega al cauce por escorrentía, que es la corriente de agua que circula al desbordar su depósito natural”.

Según informó la Personería Municipal de Santiago de Cali, gran parte de los vertimientos que llegan al río Felidia, o a sus afluentes, son producto de la minería ilegal de oro. La contaminación tiene impactos en todo el ecosistema de la cuenca (territorio en el que se drenan las aguas a una misma fuente hídrica) del río Felidia.

En los sedimentos (sólidos que se acumulan en un lugar como consecuencia de fenómenos naturales) hallados en la ronda, la concentración de mercurio es hasta diez veces superior a los 1,4 ppb, máximo nivel que permiten organizaciones como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. “El agravante es que cuando el mercurio llega a los sedimentos se convierte en orgánico y penetra más fácilmente en las paredes celulares de insectos, otros macroinvertebrados, peces y plantas”, asegura el investigador.

A su vez, en las raíces de las plantas también se encontraron niveles de mercurio que pueden generar cambios fisiológicos y desequilibrios en el ecosistema por el predominio de aquellas especies que sí logran resistir la contaminación.

“La investigación se constituye en un gran aporte en la medida en que evalúa la presencia de mercurio en tres matrices diferentes: el agua, los sedimentos y las plantas. Con la información obtenida se pudo establecer cómo este elemento químico pasa de una matriz a otra, y la correlación estadística existente entre estas”, afirma el magíster Correa.

En lluvias y temporada secas

Para cubrir temporadas de lluvias, de transición y de sequía, los muestreos del estudio se realizaron en cinco periodos diferentes: julio, septiembre y noviembre de 2016, y marzo y mayo de 2017.

Se recogieron 90 ejemplares de plantas, 45 muestras de agua y 45 de sedimentos en 1,32 km sobre la cuenca alta del río Felidia, específicamente junto a las quebradas El Pato, El Roble y El Socorro. En esta zona, que tiene un ecosistema principalmente de bosque andino húmedo, el río provee agua a varios acueductos veredales.

En el corregimiento de Felidia y en otras zonas del parque preocupa la posibilidad de que las personas estén consumiendo mercurio. Por esta razón, “es posible que a futuro planteemos el estudio de la correlación existente entre la presencia de mercurio en muestras de cabello de las personas y su concentración en el agua a la altura de las bocatomas”, explica el investigador.

Las muestras fueron estudiadas en el equipo Analizador Directo de Mercurio DMA-1 que se encuentra en el Centro de Diseño Tecnológico Industrial (CDTI) del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), institución que financió la investigación.

El estudio fue realizado por el grupo de investigación en Ecología y Contaminación Acuática de la U.N. Sede Palmira, con la dirección de los profesores Guillermo Duque y Pilar Cogua. También se trabajó desde el Semillero de Estudios Ambientales Locales del CDTI, y se contó con el apoyo de la Dirección del Parque Nacional Natural Los Farallones de Cali.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

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