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La sección de Prácticas y Pasantías de la Universidad Nacional de Colombia - Sede Palmira informa a los estudiantes de los siete programas académicos de la Sede que se encuentra abierta la convocatoria para realizar prácticas y pasantías para el semestre 2020-2. 

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A raíz de la cuarentena obligatoria preventiva que atraviesa el país a causa del Covid-19, la Biblioteca UNAL Sede Palmira se ha adaptado para continuar prestando sus servicios y apoyar a la comunidad académica. Las acciones incluyen talleres en recursos bibliográficos y acompañamiento en la búsqueda de material bibliográfico. 

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Como una alternativa a los costosos concentrados para la producción de cachama blanca se desarrolló un ensilaje a base de estas dos plantas, vísceras de pescado, melaza y yogur, que podría sustituir el 50 % de la dieta tradicional que usan los productores de Buenaventura.

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Tales insumos les permitirían a estas comunidades elaborar ensilaje, aprovechar residuos y reducir en un 11 % los costos de producción por alimentación de los peces. 

El ensilaje, con capacidad para sustituir la mitad de la dosis de concentrado comercial en la dieta de cachamas blancas, fue desarrollado por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira. 

Teniendo en cuenta que producir un kilo de ensilaje cuesta 1.810 pesos, y el kilo de concentrado comercial vale alrededor de 2.340 pesos, tal sustitución del 50 % en la dieta permitiría ahorrar la novena parte de la inversión en la alimentación de las cachamas. 

“El botón de oro (Tithonia diversifoliacrece de manera natural en territorios de Buenaventura, y la papa china (Colocasia esculenta) es un cultivo cuya cosecha suele dejar excedentes. Si tenemos en cuenta que las vísceras son un residuo de la industria pesquera, estamos hablando de materias primas locales que hoy no se aprovechan”, destaca el zootecnista Álvaro Javier Domínguez Ramírez, candidato a magíster en Ciencias Agrarias de la U.N. Sede Palmira. 

Después de evaluar en 405 peces la ganancia en peso, la mortalidad y la aceptación (qué tanto del ensilaje proporcionado consumían), se encontró que no había mayor diferencia estadística entre alimentarlos solo con concentrado comercial y hacerlo con una dieta compuesta parcialmente de ensilaje. También se comprobaron buenos indicadores en proteína y digestibilidad de los ensilajes. 

La producción y el consumo de cachama blanca está tomando una gran fuerza en todo el país. Según un informe publicado en 2015 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), la cachama blanca representa el 13 % de la producción nacional en el sector.  

“Tiene una ventaja en comparación con la tilapia y la trucha, y es que es menos visible para depredadores como garzas, murciélagos, águilas y otras aves como el martín pescador. Por eso los productores enfrentan menos riesgos de perder algunos de los peces que cultivan en sus tanques abiertos”, explica el investigador. 

Calidad y fácil acceso 

El proyecto se desarrolló en alianza con la Fundación EPSA, con el objetivo de seleccionar las materias primas idóneas para alimentar y nutrir a los peces en el corregimiento de Sabaletas, Buenaventura, donde no hay un fácil acceso a fuentes de alimentación para especies productivas. 

Los investigadores se reunieron con la comunidad y en una serie de encuentros evaluaron una lista de 28 alternativas, entre las también que se encontraban la yuca, el borojó, el arazá y el chontaduro. 

“Para elegir los insumos definimos como criterios la calidad nutricional, la facilidad con que se podía acceder a ellos y la medida en que su aprovechamiento para piscicultura podía entrar o no en conflicto con la disponibilidad de alimento para las personas de la región”, explica el candidato a magíster. 

Tras seleccionar el botón de oro y la papa china se avanzó en la formulación del ensilaje, etapa en la cual se comparó el nivel de proteína y la digestibilidad de tres combinaciones diferentes, variando las proporciones de los insumos. Mientras el yogur aporta al ensilaje aporta al ensilaje bacterias que contribuyen a su conservación, la melaza cumple con activar tales microorganismos. 

Cuando se obtuvieron las proporciones ideales se adelantó la evaluación del ensilaje en la alimentación de los peces. Se compararon tres dietas diferentes: una compuesta totalmente por concentrado comercial y las otras dos con la sustitución parcial de este alimento, en diferentes dosis. 

Para cada dieta se dispuso de tres tanques con 45 peces cada uno, que se estudiaron por cuatro meses. Los datos obtenidos se procesaron con el software de análisis estadístico SAS. 

Los resultados mostraron una diferencia estadística irrelevante entre los tres tratamientos, lo que permite concluir que el concentrado comercial se puede sustituir hasta en un 50 % por el ensilaje. 

El proceso se socializó con la comunidad del corregimiento, a lo largo de año y medio de capacitaciones para estudiantes de bachillerato de noveno, décimo y once; también mediante visitas de asistencia para productores de peces o aquellos que buscaban empezar a desempeñarse en la piscicultura. 

“Esta alternativa aporta a la soberanía y seguridad alimentaria de la comunidad al reducir su dependencia de los concentrados comerciales, que están hechos en gran parte con insumos importados”, concluye el zootecnista. 

Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Sostenible, en 2017 la piscicultura nacional alcanzó una producción de 120.230 toneladas.

Tomada de Agencia de Noticias UN.

En un estudio de 57 animales en cautiverio estos pesaron en promedio un 36 % menos al término de su periodo de lactancia cuando fueron criados en temporada de calor y pocas lluvias y sus madres recibieron una dieta de menor calidad.

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Bajo estas condiciones pesaron 90 gramos, mientras que con temperaturas más bajas y una mejor dieta pesaron 140.5 gramos, según las pruebas realizadas para preservar la especie Didelphis marsupialis en el municipio de Jamundí, Valle del Cauca.

Tales condiciones también incrementaron el nivel de estrés de las zarigüeyas comunes en etapa de lactancia, les provocaron pérdida de pelo y las llevaron a incurrir en conductas caníbales.

De esta manera, ambos factores resultan determinantes para la reproducción de estos animales silvestres, para su bienestar durante las primeras doce semanas de vida y para la ganancia de peso después del “destete”, etapa en la que las crías dejan de depender de sus madres para alimentarse.

Así lo asegura la zootecnista Lina Marcela Gómez López, candidata a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien identificó condiciones de bienestar animal propicias para la zoocría de estos marsupiales, teniendo en cuenta la disminución de su población en la región.

“Las zarigüeyas se alimentan de frutas, hojas, néctar de las flores y pequeños vertebrados e invertebrados. Como los agroecosistemas tradicionales en el Valle cambiaron paulatinamente hacia un predominio de cultivos de caña de azúcar, el hábitat de los animales se fue haciendo más hostil”, explica la investigadora.

Así mismo, en el corregimiento de Robles, Jamundí, observó que algunas comunidades afrodescendientes, acostumbradas ancestralmente a cazar zarigüeyas, reportaron una menor disponibilidad de estas en el territorio.

“Las zarigüeyas aportan los servicios ecosistémicos de dispersión de semillas y de control biológico, como depredadoras de especies que pueden transmitir enfermedades al ser humano como la rabia. Además su cría puede ser una alternativa sostenible para las comunidades que las cazan y las consumen, reduciendo así la presión sobre la especie en la zona”, declara la investigadora Gómez.

Indicador de bienestar

Para identificar condiciones de bienestar animal propicias, la zootecnista tomó como referencia “las 5 libertades” establecidas en el protocolo europeo Welfare Quality®, relativas al hambre y la sed; la expresión del comportamiento natural a las enfermedades; las lesiones y el dolor; las condiciones físicas y térmicas adecuadas; y al miedo y las angustias.

A manera de indicador, la investigadora observó durante cuatro meses el comportamiento de 15 zarigüeyas distribuidas en tres grupos de cinco, cada uno alimentado con una dieta diferente. Con ese fin, estableció 18 cámaras de visión nocturna que funcionaron entre las 6 p. m. y las 6 a. m., horario de mayor actividad de estos marsupiales.

“Observamos sus desplazamientos y el tiempo que invertían en acicalarse, descansar, alimentarse y en realizar estereotipias (movimientos repetitivos causados por el estrés)”, describe.

Con la dieta que tenía menos proteína, las zarigüeyas pasaron más tiempo realizando estereotipias y comiendo, y menos tiempo acicalándose y descansando, indicadores que reflejan el mayor nivel de estrés en los tres escenarios evaluados.

Aunque se alcanzaron mejores indicadores con la dieta que tenía más proteína, las zarigüeyas siguieron dando ciertas muestras de estrés, hecho que la investigadora le adjudica a la necesidad de jaulas de mayor tamaño.

“Trabajamos en una instalación con árboles alrededor y aspersión constante de partículas de agua diminutas para reducir la temperatura. Sin embargo creemos que estos animales necesitan jaulas más grandes que las que dispusimos por individuo, que son de 70 x 70 x 60 cm”, explica la investigadora.

Todo bien hasta que llegó El Niño

La investigación fue dirigida por las profesoras Lucena Vásquez y Luz Stella Muñoz, ambas de la U.N. Sede Palmira. Para evaluar el peso de las zarigüeyas en etapa de lactancia se compararon tres grupos de crías provenientes de las mismas madres, en periodos de tiempo diferentes: en el primero las madres fueron alimentadas con una dieta de 30 % de proteína a base de patas y pescuezo de pollo; en el segundo y el tercero las madres recibieron ese mismo porcentaje de proteína, pero a base de mollejas, corazones e hígados de pollo.

“Las patas y pescuezos proveen elastinas y colágeno que ayudan al crecimiento del músculo, pero su proteína es de menor calidad. Las mollejas, corazones e hígados aportan globulina, que favorece la producción de leche por parte de las madres”, explica la investigadora Gómez.

Al término de las doce semanas de lactancia, en el primer grupo solo sobrevivió una de las 16 zarigüeyas (6,25 %), mientras que en el segundo siguieron con vida 15 de 24 (62,5 %), y en el tercero lo lograron 15 de 17 (88,2 %).

“El primer grupo se crió en el segundo semestre de 2015. Todo iba bien hasta que las condiciones de calor y pocas lluvias se hicieron más intensas por el fenómeno de El Niño. Por otro lado, cuando empezamos a criar las zarigüeyas del tercer grupo, las madres ya llevaban más tiempo alimentadas con la dieta de mejor calidad”, relata la zootecnista.

Por esta razón, concluye que las zonas geográficas del país con temperaturas inferiores a los 22 °C serían más propicias para la cría en cautiverio de las zarigüeyas. Además una dieta con 30 % de proteína a base de mollejas, corazones e hígados de pollo es una buena alternativa alimentaria para reducir el estrés y mejorar el peso y el bienestar de los animales.

Tomada de Agencia de Noticias UN.

El sistema proporciona predicciones puntuales para áreas de 100 m2 y determina cuáles son los principales factores que inciden en los deslizamientos de las fincas dedicadas al cultivo de café.

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“Se trata de una herramienta cuantitativa importante para la prevención ante pérdidas que pueden sufrir las personas, los animales, las fuentes hídricas, los cultivos y las vías”.

Así lo afirma Luis Fernando Salazar Gutiérrez, candidato a doctor en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien adaptó e integró un modelo probabilístico y otro de base física para determinar la susceptibilidad (qué tan probable es que se presente) y la amenaza (cuándo podría ocurrir) de deslizamientos en lugares específicos.  

Para la investigación se tomaron como referencia registros de lluvias entre 1999 y 2000, y datos hasta 2016 sobre deslizamientos, pendiente y tipo de suelo, entre otras variables correspondientes al área de influencia de la quebrada La Mica, en el municipio de Pácora (Caldas).

A partir de esta información se crearon los modelos de simulación probabilística y física que predijeron la incidencia de los deslizamientos, para lo cual también se realizaron muestreos de suelos en campo mediante el programa R y la técnica de teledetección óptica LIDAR.

Al comparar los resultados que mostraron los modelos frente a la realidad, se comprobó que el sistema alcanzó un nivel de acierto del 74 %, tanto para susceptibilidad como para amenaza en las diferentes áreas.

Obra del hombre

Según el investigador, las principales causas de los movimientos de tierra pequeños son las intervenciones humanas en obras como la construcción de carreteras y algunas prácticas de producción agropecuaria.

Los riesgos son mayores en las zonas montañosas que en otros lugares del país, debido al predominio de pendientes y a temporadas de lluvias intensas, que en épocas como las del Fenómeno de La Niña aumentan hasta en un 40 %. De hecho, entre 2015 y 2018 murieron 536 personas y 28.000 más resultaron damnificadas por deslizamientos en territorios productores de café.

Según los modelos, los nueve factores más relevantes frente a la susceptibilidad son: el tipo de suelo agrícola; el tipo de roca que se encuentra bajo el suelo; la geomorfología (si es valle, cima o fuerte pendiente, por ejemplo); la distancia con respecto a fuentes hídricas; la distancia a fallas geológicas; la proximidad a las carreteras; la curvatura del terreno; la dirección del flujo de agua; y la altura sobre el nivel del mar.

Sin embargo, en relación con deslizamientos pequeños (que impactan sobre una superficie menor a los 450 m2), la acción humana es el principal factor detonante. “La construcción de carreteras, el establecimiento de cultivos con una gran cantidad de suelo sin cobertura vegetal y sin la presencia de árboles; y la ganadería extensiva son algunas de las prácticas que aumentan la susceptibilidad”, asegura el doctorando Salazar.

Árboles y arvenses, protectores

Como medidas a tomar que se pueden extraer de los resultados del modelo se destacan: destinar exclusivamente para conservación aquellos predios en los se reporte mayor probabilidad de amenaza, o, en caso de que sus propietarios dependan para su sustento de la producción de esos terrenos, implementar prácticas agroforestales.

Un ejemplo de esto es el establecimiento de cultivos en convivencia con árboles de diferentes alturas o estratos, pues así los suelos están protegidos del viento y la lluvia, que causan la pérdida de propiedades y le restan firmeza a la tierra. “Los árboles tienen raíces profundas que contribuyen a fijar el suelo y regulan los ciclos hídricos para que no haya excesos de agua”, explica el experto.

Otra recomendación es no retirar las malezas (arvenses nobles) que no compiten por nutrientes con los cafetales ni les causan daño alguno, para que los suelos no queden “desnudos” ante procesos de degradación.

El doctorando afirma que “en estudios anteriores hechos en Colombia no se habían utilizado estos modelos para las zonas cafeteras ni se habían aterrizado para obtener un rango de probabilidades. En nuestro proceso, el propio modelo estadístico determinó el peso que tenía cada variable a la hora de calcular la susceptibilidad, cuando antes esta tarea estaba a cargo de un experto, de una manera más subjetiva”.

La investigación, que sirvió como tesis de doctorado del investigador Salazar, fue dirigida por el profesor Juan Carlos Menjivar Flores, de la U.N. Sede Palmira.

Tomada de Agencia de Noticias UN.

Viernes, 29 Marzo 2019 03:07

Buenaventura, quedado en gobierno digital

Mientras que el Índice de Gobierno Digital de los 10 principales municipios del departamento del Valle se encuentra en un promedio de 69 puntos sobre 100, la calificación de la ciudad portuaria es de 62.

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En “gestión de la seguridad y la privacidad de la información de los usuarios en línea” obtuvo una calificación de 52 puntos, lejos de los 64 alcanzados por el promedio departamental. 

“Buenaventura no cuenta con ninguno de los sellos de excelencia que premian el uso de las tecnologías de la información (TI) para prestar trámites y servicios ciudadanos, para la rendición de cuentas y la apertura de datos de la administración pública ni para la gestión de la infraestructura tecnológica, con el agravante de que este Distrito Especial es relevante económicamente”. 

Así lo advierte el investigador Gilber Corrales Rubiano, magíster en Administración de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien estudió la evolución del concepto de gobierno en línea en el país, la implementación de las políticas en torno al tema en el Valle del Cauca y los principales obstáculos para concretarlo. 

Según explica, lejos de limitarse a los resultados de la última evaluación realizada por el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTic), este rezago se hace evidente a lo largo de todo el periodo abordado por la investigación, entre 2008 y 2017. 

En contraste, Tuluá, Buga y Cali se han destacado por sus propios portales de datos abiertos, herramientas que permiten informarles a los ciudadanos sobre la destinación y ejecución de los recursos, lo que favorece la transparencia del gobierno local. 

Lo que falta 

Para el análisis de los resultados del Índice se tomó una muestra a 10 municipios del departamento que representaran las siete categorías de entidades territoriales. 

Finalmente se contactó a los encargados de las TI en algunos de estos municipios para recoger más información por medio de entrevistas, proceso en el que se identificaron grandes limitantes para implementar el gobierno digital, como la falta tanto de presupuesto como de recursos humanos y técnicos en los territorios. 

“Así mismo, se puso de manifiesto una falta de rigurosidad y control en la gestión de la información física y digital, factor que podría tener implicaciones en la privacidad de los datos de los usuarios, como se evidencia recientemente en el bajo reporte de las entidades públicas al Registro Nacional de Bases de Datos (RNBD)”, asegura el magíster. 

En el caso particular de Buenaventura, durante la investigación no hubo respuesta de los encargados de las tecnologías a la hora de concertar la entrevista. 

Tras un modelo diferencial 

Teniendo en cuenta los diferentes decretos expedidos alrededor de la estrategia de gobierno en línea, el investigador concluye que la apuesta por utilizar las TIC para construir un Estado más eficiente, transparente y participativo, se ha mantenido desde el mandato presidencial de Andrés Pastrana (1998-2002). 

Sin embargo la concepción y la evaluación del gobierno digital ha venido incorporando y modificando diferentes criterios, dentro de los que se encuentran la disponibilidad de la información, la interacción con usuarios en portales digitales, los trámites que se pueden realizar en línea, los mecanismos de participación por medios digitales, los servicios, la gestión interna y la seguridad de la información. 

Candelaria, el más adelantado 

En esa línea, Candelaria es el municipio del Valle del Cauca más destacado en el Índice para el periodo de estudio, muy por encima del promedio departamental y superando incluso a Cali. 

No obstante, el magíster defiende que esta evaluación se debe hacer de manera más diferencial para cada municipio, porque la cantidad de información que manejan y sus contextos no son iguales: “en algunos territorios existen limitaciones de recursos y conectividad que dificultan la implementación de un gobierno digital. El modelo no debería ser el mismo para todos, como lo ha señalado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”. 

Por otro lado, considera que el Índice de Gobierno Digital debería incorporar otras fuentes de información además de los informes reportados por cada municipio. Un ejemplo de tales fuentes alternativas está en los sellos de excelencia otorgados por el MinTic y los datos abiertos publicados en diferentes portales. 

“De lo contrario, la evaluación del Índice dependería exclusivamente de la labor del funcionario encargado del reporte. Es por eso que hace falta automatizar algunos procesos para aproximarlos a la realidad. Por ejemplo, pese a que Tuluá es líder en reporte de datos, su calificación no lo evidenció en 2015 ni 2016”, explica.

Tomada de Agencia de Noticias UN.

La certificación en alta calidad a este pregrado de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira fue otorgada mediante el Acuerdo de Acreditación 13 de 2018 y tendrá una vigencia de seis años, tiempo máximo establecido por Mercosur antes de que sea necesaria la renovación.

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Como resultado del mismo proceso, el programa también recibió –por Resolución 18814 de 2018– la renovación por ocho años de la “Acreditación de alta calidad” otorgada por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, un reconocimiento alcanzado ininterrumpidamente desde 2007. 

“La acreditación internacional facilita el reconocimiento del título profesional de nuestros ingenieros ambientales en Suramérica. Estábamos preparando el proceso de acreditación nacional cuando nos llegó la invitación para presentarnos ante Mercosur. Viendo las fortalezas del programa, decidimos hacerlo”, explica el profesor Dorian Prato García, coordinador del pregrado en Ingeniería Ambiental de la U.N. Sede Palmira. 

La evaluación y la acreditación fueron adelantadas por una comisión del Sistema ARCU-SUR, resultado de un acuerdo entre los ministerios de Educación de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile para ofrecer garantía entre los países de Mercosur del nivel académico y científico de los programas. Por medio de la acreditación, los Estados reconocen mutuamente la calidad de los títulos y diplomas otorgados por las instituciones universitarias.  

La valoración se hizo según 68 indicadores, distribuidos en cuatro dimensiones principales: contexto institucional –referente a temas como el ambiente académico y las actividades de docencia y extensión–, proyecto académico, estudiantes e infraestructura. 

Dentro de las fortalezas del pregrado destacadas por la comisión están la coherencia de su misión y visión, el campus, los laboratorios, los mecanismos de participación, las políticas de investigación y extensión, y los sistemas de información. 

“En las evaluaciones se determinaba el grado de cumplimiento de cada uno de los criterios; nosotros cumplimos en todos”, destacó el profesor Prato. Dentro de las recomendaciones, la comisión sugirió seguir trabajando en el Plan de Mejoramiento del programa para mantener la calidad, incrementar la planta de profesores y seguir estrechando la relación con los egresados. 

En el Plan de Mejoramiento se contempla, entre otras acciones, un esfuerzo por financiar becas e integrar el programa con otros nacionales e internacional, de la mano con instituciones que permitan ampliar la movilidad estudiantil. Además se trabaja en ampliar la planta de profesores y mejorar los canales de comunicación con los estudiantes, comenta el docente. 

22 años de historia 

El programa de Ingeniería Ambiental se creó en 1997 y abrió clases en 1998; está apoyado especialmente por 44 grupos de investigación, 35 laboratorios en la U.N. Sede Palmira y 36 profesores, de los cuales el 75 % posee título de doctorado y el 8 % posdoctoral. 

Según el profesor Prato, en un departamento con la vocación agroindustrial del Valle del Cauca resulta determinante formar en prevención, control, mitigación y compensación de los impactos provocados por las actividades humanas en el ambiente. 

“Parte de nuestra misión es proveer las herramientas tecnológicas, científicas y humanísticas para manejar, recuperar y conservar los recursos naturales, algo crucial si tenemos en cuenta esta riqueza que brota en la región”, declara el docente. 

Desde el programa, dice, se imprime un gran esfuerzo por formar profesionales que trabajen por una sociedad más incluyente y consciente del valor de su patrimonio natural. 

El Comité de Acreditación estuvo conformado por los profesores Dorian Prato García, Ángela Inés Guzmán, Germán Rueda Saa, Fernando Montealegre y Carlos Mora, junto con el representante estudiantil Juan Londoño. Además contó con la colaboración de la profesora Eliana Castro, entonces decana de la Facultad de Ingeniería y Administración, del docente Óscar Chaparro, actual decano, y de los profesionales Wendy Moreno y Luis Miguel Salazar.

Tomada de Agencia de Noticias UN.

Al aplicarla en las ubres, esta composición orgánica protege los pezones y evita la colonización de bacterias que pueden reducir la producción de leche hasta en un 12 %.

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La bacteria ácido láctica Weissella cibaria, que forma parte de los ingredientes del biosellante, tiene un efecto probiótico y antimicrobiano activo contra los principales patógenos, logrando el efecto preventivo. También tiene potencial para impedir otras enfermedades, como las causadas por las bacterias Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Streptococcus agalactiae y Staphylococcus aureus.

Así lo asegura el médico veterinario Omar Vladimir Pabón Rodríguez, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien, junto con la profesora Liliana Serna Cock, de la Facultad de Ingeniería y Administración, creó la composición que obtuvo patente de invención de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).

“Se estima que en la mitad de los hatos bovinos de Colombia hay incidencia de la mastitis subclínica (que no presenta síntomas), y en algunos hatos puede estar presente en el 20 o 30 % de las vacas. Es una de las enfermedades de mayor prevalencia en el sector”, asegura el investigador Pabón.

Según explica, esta enfermedad puede alterar la composición de la leche y reducir su calidad, por lo que las empresas suelen descartar entregas de este alimento. Además los antibióticos y químicos convencionales elaborados por los productores para tratar la enfermedad pueden dejar algunas trazas en la leche y deteriorar sus propiedades.

“El valor agregado de nuestro biosellante es precisamente su composición orgánica, que no contamina la leche ni es agresiva con el animal, evitando efectos secundarios. Por ello creemos que nuestro producto tiene una amplia proyección comercial, en la medida en que ya tenemos establecida una formulación con los ingredientes y procedimientos necesarios para obtenerlo”, afirma el investigador.

Agrega que el biosellante se constituye en una herramienta contra la proliferación de infecciones, si se tiene en cuenta que las bacterias están desarrollando resistencia contra los productos de síntesis química y los antibióticos. Por eso el sellante biológico resultaría atractivo para grandes empresas y laboratorios, con proyección a una amplia difusión comercial.

Potencial en el líquido ruminal

El proceso de formulación y obtención del biosellante duró alrededor de dos años y se adelantó en los laboratorios de la U.N. Sede Palmira. La fase inicial partió de investigaciones previas lideradas por la profesora Serna, en las cuales se aisló, purificó e identificó molecularmente la bacteria Weissella cibaria a partir de líquido ruminal (del estómago) bovino.

En este trabajo se determinó el potencial tecnológico de la bacteria ácido láctica, que se debía complementar con conservantes orgánicos, polisacáridos y espesantes, para llegar a un producto funcional.

Para el estudio se analizaron cuatro concentraciones diferentes de los ingredientes, empleando cuatro productos: “cada mezcla resultante se analizaba durante un mes para determinar si cumplía con las características de viscosidad específica y de conservación de la bacteria en condiciones de refrigeración. Sabíamos que solo si Weissella cibaria sobrevivía a esas circunstancias podíamos hablar de viabilidad”, explica el médico veterinario Pabón.

Para probar el producto se trabajó con siete vacas, aprovechando cada uno de los pezones de las ubres, los cuales reaccionan de forma autónoma cuando se los trata de manera diferenciada. Así, algunos se sumergieron en el biosellante líquido, a otros se les aplicaron productos convencionales y a algunos más no se les realizó ningún tratamiento.

“El biosellante se adhiere al pezón creando una película o capa protectora que evita que las bacterias patógenas colonicen. Comprobamos que nuestra composición no genera ningún efecto secundario en los bovinos y funciona exitosamente en la prevención de la mastitis y otras infecciones”, destaca.

Agrega que la mastitis tiene principal incidencia en las regiones lecheras de Colombia, como Antioquia, Nariño y los territorios cundiboyacenses. Su presencia se puede incrementar por factores climáticos como la lluvia, pero especialmente por malas prácticas de higiene en labores de ordeño y cuidado de las vacas. Se trata de una de las enfermedades que más pérdidas económicas genera en el sector lechero de todo el mundo.

Tomada de Agencia de Noticias UN.

Con las vísceras y agallas de pescado que hoy contaminan el mar y las playas del puerto de Tumaco, se podrían producir, a través de digestión anaerobia, cerca de 6.800 m3 de biogás al mes, que cubrirían el consumo doméstico de 108 familias.

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Alrededor de 7 millones de pesos se ahorrarían al mes las comunidades de pescadores de Tumaco, al no tener que comprar gas para sus cocinas, gracias al aprovechamiento de estos residuos. 

Con el biogás también se evitaría el uso de leña para cocinar en muchos hogares, y por ende se mitigarían la tala de manglares y las afecciones pulmonares que padecen las personas a causa del humo. 

Así lo estima la profesora Luz Stella Cadavid, coordinadora del grupo de investigación Prospectiva Ambiental, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien asegura que tal aprovechamiento representa una alternativa ambiental y económica para las familias de pescadores. 

“Trabajamos en un proyecto de investigación con una tecnología innovadora para los pescadores artesanales de Tumaco. Cerca del 45 % en peso de lo que se pesca allí es vertido al mar como residuo, muchas veces en las orillas, cerca de la población. Es un impacto que queremos mitigar al propiciar una posibilidad de reutilización”, asegura la docente. 

La ingeniera ambiental Viviana Castro López, investigadora de la U.N. Sede Palmira, afirma que los residuos de la pesca artesanal contienen una cantidad importante de material biodegradable, lo que aumenta la producción de biogás: “podríamos producir cerca de 40 megavatios de energía eléctrica al mes con ese biogás, que supliría la demanda de 230 hogares”. 

Así mismo, con estos residuos se podría producir una mayor cantidad de ácidos grasos volátiles (AGV), en comparación con otros materiales sobrantes de distintas actividades económicas. Los AGV son útiles en el tratamiento de aguas residuales y la producción de cosméticos, alimentos y bioplásticos, entre otros. 

Impacto ambiental 

Según explica la docente, las faenas de los pescadores pueden durar dos o tres días, por lo que también resulta común que viertan los residuos en altamar, para conservar mejor el pescado. De esta manera, la contaminación se concentra en determinados puntos del océano, superando la capacidad de depuración natural que tiene el ecosistema y generando desequilibrios. 

“Entre los pescadores existe la creencia equivocada de que las vísceras y agallas residuales atraen más pescados y representan un aporte ambiental. Sin embargo la concentración de materia orgánica puede suponer, además, un foco de enfermedades. En los pocos casos en los que estos residuos son separados, terminan en rellenos sanitarios sin que se aproveche su potencial”, explica la investigadora Castro. 

A escalar en comunidad 

Según un informe de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap), el 95 % de la pesca artesanal en Colombia se concentra en la región del Pacífico, con Buenaventura y Tumaco como los principales puertos. Entre marzo y diciembre de 2017 llegaron a Tumaco 924 toneladas de pescado extraído artesanalmente, lo que representa el 9 % de todo el país. 

A partir de estas cifras y de los estudios adelantados con las muestras de vísceras y agallas, los investigadores calcularon el potencial para la producción de biogás y energía eléctrica. 

La investigadora Castro explica que “recogimos las muestras en las plazas de mercado de Tumaco, donde hay personas encargadas de retirar las vísceras, agallas y escamas de los peces. Llevamos ese material debidamente congelado hasta la U.N. Sede Palmira, y allí lo molimos y homogeneizamos”. 

En seguida se dispuso el sustrato resultante en reactores, en los que se adelantó el proceso de digestión anaerobia. “De una planta de tratamiento de aguas residuales cercana obtuvimos un compuesto de microorganismos que incluimos en los reactores para que degradaran los residuos, y logramos la producción del biogás”, explicó la ingeniera. 

Se trata de un proceso que las comunidades de Tumaco podrían replicar y mantener sin necesidad de equipos costosos o altos niveles de experticia, y que podría fortalecer la actividad productiva de los pescadores artesanales del Pacífico, mejorando su calidad de vida. 

El proyecto es financiado con recursos de la convocatoria Newton Fund 2016, por parte de Colciencias y British Council, y cuenta con la participación de las universidades de Southampton y Swansea, del Reino Unido.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

Una aplicación y alcancías con diseños de personajes animados completan el set de herramientas con las que se busca promover el ahorro y prevenir, desde edades tempranas, la vulnerabilidad social y económica.

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El significado del dinero, los valores monetarios, el presupuesto, el ahorro y la diferencia entre necesidades, deseos e inversión a la hora de realizar gastos son algunos de los temas que se abordan en la cartilla y en la aplicación “De 1 en 1”, diseñada por Angie Vanessa Pineda González, estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.

“En la iniciativa las matemáticas son las protagonistas, pero también incluye otros temas como la resolución de problemas, las ciencias sociales y los fundamentos de ética y de valores. La cartilla contiene instrucciones para actividades aplicativas que refuerzan esos aspectos”.

Las páginas de la cartilla tienen códigos que se pueden leer con la cámara de los celulares, o con computadores, para activar contenidos complementarios de la aplicación: “estas son herramientas pensadas para que también sean útiles en colegios rurales. Cuando se descarga la aplicación ya no se necesita internet para que funcione. Además la publicación sirve como material didáctico en clases de educación financiera”, comenta la estudiante.

Como guías en la cartilla y en la aplicación digital están Balú, un tití pigmeo, y una niña llamada Panela; con ellos se busca resaltar la riqueza natural de Colombia. Esta apuesta guarda coherencia con el diseño propio de las monedas y billetes nacionales.

“Monster Ahorro”, alcancías para todas las edades

La investigadora señala que “las alcancías son objetos que están con nosotros desde niños. A través de la imagen y la construcción de personajes podemos buscar una mejor interacción con los usuarios y una motivación hacia el ahorro”.

Aunque las alcancías tienen una diagramación infantil con madera de pino, fondos personalizables, uniones hechas con cortes de láser, escalas de medición y rendijas con acrílicos para insertar las monedas, también se elaboran según los gustos de los clientes adultos Y se pintan a mano alcancías de cerámica.

“Los acrílicos tienen figuras que marcan el nivel de llenado de la alcancía: triste si está vacía y feliz si tiene muchas monedas”.

En sus líneas de diversificación, los personajes “Monster” tienen manos, pies y cabeza dotados de movimiento, además de colores brillantes y vivos. Dentro del catálogo de personajes también se encuentran los superhéroes de las películas, que son muy reconocidos por los niños.

El diseño de las herramientas también se soportó en un estudio de tendencias globales en el que se recogió información sobre materiales, colores y motivos predominantes.

La difusión de las herramientas

Las alcancías se comercializan en eventos, ferias, y a través de las redes sociales Facebook e Instagram, como parte de un emprendimiento que inició en la asignatura Proyecto de Diseño de Emprendimiento, de la U.N. Sede Palmira.

Por su parte, el trabajo alrededor de la cartilla y la aplicación se realiza en talleres de un proceso piloto en la Institución Educativa San Vicente, sede Mater Dei, en el casco urbano de Palmira.

“Estamos adelantando jornadas con 40 niñas de 4º de primaria de entre 9 y 10 años. De ellas obtuve una excelente retroalimentación, ya que se mostraron interesadas en aprender y conservar la cartilla”, cuenta la estudiante.

En el diseño de la aplicación se utilizaron los programas Blender, para la creación de las imágenes, y Unity, para la animación y programación de los códigos. Por otro lado, el contenido de la cartilla está soportado teóricamente en la literatura de pedagogía de finanzas que plantean instituciones como el Ministerio de Educación Nacional y organizaciones como Unicef. También se tomó como referente teórico el trabajo de Ana Paula Hornos, magíster en educación financiera.

“Uno de los papeles vitales del diseño industrial es articular sistemas físicos, como los de las alcancías y la cartilla, con investigación y diferentes tecnologías, buscando la elaboración de productos y procesos tangibles e intangibles”, declara la diseñadora.

Esta investigación se presentará en el 5º Congreso Internacional de Innovación Educativa que se realizará en Monterrey, México, del 10 al 12 de diciembre. El proceso cuenta con el apoyo del docente y tutor Boris Alejandro Villamil y del Laboratorio de Innovación en la Educación CE-LAB, de la U.N.

Noticia tomada de Agencia de Noticias UN.

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