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Ganadería que genere menos impacto ambiental, cultivos de café mejorados y turismo sostenible son algunos de los proyectos de inversión previstos para aprovechar los bonos de carbono aprobados a la Empresa de Energía del Pacífico (Epsa) por la reducción de emisiones de gas carbónico (CO2).

Con tales iniciativas –propuestas y asesoradas por la Universidad Nacional de Colombia (U.N.)–, más de mil personas de 17 comunidades del Valle del Cauca cercanas a la cuenca Tuluá-Morales podrían optimizar sus actividades económicas.

Fernando Montealegre León, docente de la U.N. Sede Palmira, explica que estos proyectos de inversión se diseñaron con el criterio de la sostenibilidad para fortalecer la producción agropecuaria de comunidades rurales de Tuluá, Buga y San Pedro, en el departamento del Valle.

La Epsa tiene dos centrales hidroeléctricas en la cuenca del río Tuluá que funcionan a filo de agua, es decir que una parte del cauce del río se desvía por un túnel o canal para llevarlo hasta la planta de generación. Gracias a este manejo ambiental y a los parámetros Mecanismo de Desarrollo de Limpio (MDL) se hizo acreedora a los bonos de carbono, que se reflejan en ingresos económicos.

Los bonos son una estrategia de protección y preservación del medioambiente que considera el derecho a emitir CO2 como un bien canjeable y con un precio establecido en el mercado. Así, un bono de carbono representa el derecho a emitir una tonelada de CO2 y su transacción permite mitigar la generación de gases invernadero beneficiando a las empresas que no emiten o disminuyen la emisión y haciendo pagar a las que emiten más de lo permitido.

Los bonos de carbono tienen una vigencia de tres años, por lo que los proyectos formulados por la U.N. Sede Palmira –por medio del Instituto de Estudios Ambientales (Idea) y por solicitud de la Epsa– tienen igual duración.

Proyectos sostenibles

En el estudio se identificó que en los corregimientos y veredas de los municipios analizados predominan los terrenos pendientes y quebrados en los que las actividades económicas se remiten a producción pecuaria, ganadería extensiva y cultivos de café.

“En ganadería el proyecto se encamina a tener especies con menor peso que reduzcan su impacto en el suelo por la explotación a libre exposición”, agrega el académico.

Así mismo se plantean estrategias para mejorar el beneficio de los cultivos de café, además de incentivar a los pequeños productores para comercializar en mercados más rentables.

En trabajo conjunto con las comunidades también se formuló un plan para hacer turismo sostenible y, finalmente, procedimientos para optimizar el manejo de aguas, principalmente residuales.

Los proyectos aceptados por la Epsa son condensados en matrices en las que se valoran y jerarquizan las prioridades de inversión.

Además, la U.N. le entregó a la Epsa una base de datos actualizada y, mediante un sistema de información geográfica (SIG), varios mapas que dan cuenta tanto del uso del suelo actual y potencial como de los conflictos que se presentan. Igualmente se definió un perímetro de área de influencia de los proyectos, en la cual se incluye una parte del páramo del Japón.

De manera complementaria se plantearon capacitaciones a las comunidades en temas de pesca y especies menores, mediante convenios con instituciones que puedan fortalecer las prácticas: “lo ideal es formar líderes, técnicos que puedan mantener la información para hacer sostenible económica y ambientalmente lo propuesto”, expone el profesor Montealegre.

En la formulación de los proyectos participaron egresados de Ingeniería Ambiental, Ingeniería Agronómica y Zootecnia de la U.N. Sede Palmira.

Tomado de Agencia de Noticias UN.